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SMURFIT Cartón de Colombia

Plácido Madera, Colombia, Octubre 14 de 2003, Este artículo ha sido consultado 6968 veces

La penetración de los bosques implantados de coníferas en el occidente del departamento de Cauca por parte de Smurfit-Cartón de Colombia, ha corrido de manera paralela con la negación sistemática de derechos colectivos ligados a la apropiación legal de territorios y aún más grave, ha potenciado - al empujar las masas de campesinos, indígenas y afrodescendientes a la alejada región del Naya a cultivar coca - la ocurrencia de hechos tan dolorosos para la historia de la país y del mundo como la horrenda masacre del Naya, ocurrida en abril de 2001, que dejó un saldo cercano a los 100 muertos según la comunidad o 70 muertos según la Fiscalía General de la Nación.

Las montañas del occidente del Cauca cercanas a la ciudad de Cali y a los centros de beneficio de la pulpa de papel, han sido testigos de múltiples transformaciones que afectaron no sólo los paisajes y en ellos los caudales del agua, sino también de engaños e impedimentos a las reclamaciones territoriales y sociales de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas locales.

Al inicio de la década de los años noventa, al impulsarse la construcción de la represa de la Salvajina, que afectó la vida de numerosas comunidades locales, se inició un movimiento que reivindicó la entrega de tierras y la construcción de vías en la parte alta de los ríos Timba y Marilópez del Municipio de Timba. Esta carretera, fue apropiada de manera inmediata por la Empresa Cartón de Colombia, la cual no satisfecha con aprovecharse de las movilizaciones sociales, arremetió una agresiva estrategia de coniferación de las áreas altas donde nacen las fuentes de agua y se localizan los reductos del bosque primario altoandino.

Las comunidades de la Alsacia, Agua Blanca y la Esperanza y el Resguardo Indígena de la Paula, las que emprendieron con mayor fuerza la recuperación de tierras y las demandas de titulación, fueron hábilmente engañadas por Cartón de Colombia y divididas. Para esto, la empresa cooptó a dirigentes con el argumento de constituir una empresa de la comunidad denominada Agroforestal Naya, a la que colocó la misión de impedir cualquier titulación colectiva en las áreas de implantación de los bosques de Pinus patula.

Ante esta situación, muchas familias provenientes de esta zona, tomaron la decisión de ocupar tierras en la región del Naya, ubicada en la vertiente del Pacífico, en donde inicialmente establecieron sistemas de producción agrícola, que ante la excesiva distancia y el absoluto abandono estatal optaron por la siembra de cultivos de uso ilícito. En abril de 2001, a pesar de haber estado enterado la brigada militar localizada en la vecina y cercana localidad de Santander de Quilichao, la propia defensoría del Pueblo y todas las instituciones estatales encargadas de atender las alertas tempranas emitidas por las comunidades, se presentó una de las masacres más violentas de la historia colombiana por parte de grupos paramilitares, en la que descuartizaron, aserraron, arrojaron a los precipicios y asesinaron de manera generalizada por donde iban pasando a una cantidad de indígenas, campesinos y afrodescendientes que aún no ha podido determinarse de manera certera. La impunidad que cobija este episodio y el encarcelamiento por la Armada de los paramilitares rescatados en la parte baja del río, caracteriza el estado actual de injusticia con los pobladores del Naya.

Hoy, la siembra de Pinus sigue avanzando, dominando el paisaje y arrasando el bosque primario, las comunidades del Alto Naya no han contado con la titulación del territorio y la localidad de Timba sufre una escasez notoria de aguas que empuja la construcción del embalse de Marilópez, el cual a todas luces será aprovechado por los sectores económicos de la zona para establecer dominio del importante recurso. Las comunidades del Alto Naya, consideran que dentro de los grandes proyectos que amenazan la integridad del territorio y la vida de las comunidades, están las exploraciones y explotaciones minero-energéticas, el saqueo de la biodiversidad, las hidroeléctricas y por supuesto el avance demoledor de Cartón Colombia, que de lejos es el proyecto de enajenación y deterioro ambiental más visible, pues se obser van las marcas topográficas de los carreteables en las altas montañas, hechas por la Empresa Smurfit- Cartón de Colombia.

Publicado en Octubre 14 de 2003| Compartir
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