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COLOMBIA

Cartilla Escuela Agroecol贸gica y Territorial Manuel Quint铆n Lame. Un aporte a la construcci贸n de paz desde la regi贸n del sur del Tolima

Manos de Mujer, Asfumujer, ACIT, CRIT, Grupo Pijao, Comit茅 Ambiental en Defensa de la Vida, ASTRA, Coosaviunidos, Asociaci贸n de Juntas de Acci贸n Comunal de San Luis - Neiva Huila, Grupo Semillas. Fernando Castrill贸n, Anthony Rond贸n, Viviana S谩nchez / Enero 30 de 2018 / Este art韈ulo ha sido consultado 1291 veces

La Escuela Agroecol贸gica y Territorial Manuel Quint铆n Lame es un aporte desde las comunidades y organizaciones sociales del sur del Tolima a la construcci贸n de paz en Colombia. Esto se explica desde varias situaciones, la primera en el autoreconocimiento del esfuerzo permanente que realizan las organizaciones y comunidades para que este pa铆s mejore en lo social, ambiental, pol铆tico y econ贸mico desde un compromiso serio con la inclusi贸n, el respeto, la tolerancia; pero tambi茅n porque fue importante hacer pausas en los espacios formativos para entender los debates derivados del acuerdo de paz entre el gobierno nacional y la guerrilla de las Farc-Ep. Esto se explica por las siguientes condiciones del contexto sociopol铆tico: 

  • El    sur    del    Tolima    fue    el    escenario    del    nacimiento    de    esta guerrilla. Muchos abuelos del pueblo pijao, lucharon por convicci贸n y por el mismo acoso pol铆tico, social y hasta religioso; al lado del m铆tico guerrillero Manuel Marulanda. Hombres y mujeres de esta regi贸n del pa铆s, estuvieron involucrados desde los inicios de este grupo insurgente y eso tuvo consecuencias muy duras para las comunidades por la estigmatizaci贸n que se gener贸 sobre ellas.

 

  • Los    impactos    de    las    olas    de    violencias    acumuladas,    tanto    la    de    los    a帽os    50,    como    la    desatada    con    mayor    fuerza    a inicios de la d茅cada del presente siglo, dejaron una profunda y negativa huella en la vida de las comunidades. Muchas    familias    e    incluso    comunidades    fueron    desplazadas,    despojadas    y    se    ensa帽贸    una    cruel    persecuci贸n    a    los dirigentes y l铆deres sociales por razones pol铆ticas, ideol贸gicas y hasta 茅tnicas. Por ejemplo, la Asociaci贸n de Cabildos Ind铆genas del Tolima- ACIT fue devastada seriamente por el ataque deliberado y sistem谩tico a sus l铆deres.

 

  • El    aplazamiento    de    los    planes    y    las    iniciativas    de    las    organizaciones    que    fueron    gradualmente    postergadas    en    la medida que debieron dedicar los mayores esfuerzos a neutralizar los impactos de la guerra. De esto poco se habla, puesto que el aplazamiento de los planes colectivos no tienen indemnizaci贸n como si lo tiene el costo de oportunidad de los inversionistas. Por ejemplo, una empresa puede demandar al Estado por no darle las garant铆as de desarrollar ganancias.

 

  • La    p茅rdida    de    medios    de    vida    fundamentales    para    las    comunidades.    Acceder    al    r铆o,    cazar    de    noche,    realizar    jornadas comunitarias, hacer rituales, acudir a los tratamientos con m茅dicos tradicionales, fueron, por ejemplo, pr谩cticas impedidas en muchas comunidades y consideradas incluso como peligrosas por los grupos armados legales e ilegales.

 

  • La    intensificaci贸n    de    modelos    de    desarrollo    ajenos    a    la    vida    y    a    la    cultura    de    las    comunidades    como    el    uso    de    las    semillas    transg茅nicas,    la    compra    con    enga帽os    de    la    tierra    y    el    desarrollo    de    obras    de    infraestructura,    la    exploraci贸n, explotaci贸n y transporte de recursos minero-energ茅ticos, fueron detonantes para que muchas familias emigraran. 

 

La    Corte    Constitucional    en    la    Sentencia    T-025    y    su    decreto    reglamentario    004,    determinaron    que    el    pueblo    pijao    se encontraba en riesgo de desaparecer. Y varias causas evidenciaron la relaci贸n entre los conflictos ambientales, territoriales, de superposici贸n de justicia; como elementos que potenciaron los riesgos de este pueblo. 

No obstante, en medio de un escenario que pon铆a en condici贸n de profunda soledad e incomprensi贸n a las poblaciones rurales del pa铆s, al poner a competir sus voces y sus apuestas con quienes desde las ciudades entienden de manera distinta el conflicto armado del pa铆s, se trazaron propuestas de esperanza y de construcci贸n de pa铆s: el cuidado de los territorios, la recuperaci贸n de los ecosistemas, semillas y razas criollas, el fortalecimiento de los gobiernos locales, las alternativas a los modelos hegem贸nicos del desarrollo actual. La Escuela Agroecol贸gica y Territorial Manuel Quint铆n Lame fue una de esas propuestas concretas. 


Por eso la Escuela, en varios de sus encuentros, se plante贸 debates de fondo en torno a una paz posible, real, simple: 

 

En primer lugar, al considerarla como una 煤nica oportunidad hist贸rica. La paz entre el gobierno y uno de sus contradictores hist贸ricos m谩s fuertes, constitu铆a sin duda un paso para que realmente se construyera civilidad, inclusi贸n, respeto como aporte a una sociedad agobiada, irrespetada y bastante esc茅ptica. 


Esa paz tambi茅n tiene sus matices, puesto que se nutre de unos elementos hist贸ricos centrados en el campo, en la ruralidad de los campesinos, ind铆genas y afrocolombianos, que en suma pusieron los combatientes de todos los lados, los escenarios de guerra, los costos sociales y ambientales. Se requer铆a pensarla desde abajo, dijeron varios y varias escuelantes. Pensarla desde las comunidades y desde quienes han sido los m谩s afectados por la guerra, la destrucci贸n y los m谩s excluidos de la paz y su construcci贸n. 


Tambi茅n se discuti贸 que la paz no nace desde que se sentaron las principales partes en conflicto (gobierno y Farc鈥 Ep) a negociarla. La paz en el sur del Tolima lleva mucho rato haci茅ndose: los procesos de las mujeres ind铆genas y campesinas de Coyaima para recuperar semillas y sembrarlas en los suelos deteriorados y desertificados han hecho un aporte a la paz ambiental, el quitarle los hijos a los grupos armados, al promover los guardianes y guardianas que protegen las semillas, el agua y el conocimiento, est谩n pensando incluso en las generaciones que no han nacido. 

 

Los gobernadores y gobernadoras ind铆genas que ajustan y hacen cumplir la ley especial ind铆gena para ahorrar dolor, iras, frustraciones, han aportado mucho a la paz desde la mano de sus comunidades. Esas manos que acarician el barro, que hacen abono org谩nico, que hacen la chicha para compartir y que siembran los 谩rboles para que el desierto no se extienda; est谩n haciendo paz.


Un tercer elemento de las discusiones puestas por los escuelantes de la Escuela es que la paz se debe hacer tambi茅n con la naturaleza. La guerra desatada contra los r铆os al secarlos y contaminarlos con la miner铆a; contra los suelos, agua y aire de los ecosistemas al contaminarlos con venenos de s铆ntesis qu铆mica, la introducci贸n de los transg茅nicos, la imposici贸n de semillas certificadas y patentadas vetando el uso de las semillas criollas, el represamiento del Yuma o Magdalena, las concesiones mineras; son actos de guerra. La naturaleza no puede hablar nuestro lenguaje y defenderse oportunamente, eso exige que sus derechos tambi茅n sean puestos en debate. No parar la guerra contra la naturaleza es un error que nos saldr谩 muy caro a todos y todas.


La Escuela entonces reafirma que su quehacer es un aporte a la paz que necesita Colombia y es un camino que contribuye a que el sur del Tolima sea una mejor regi贸n.
 

 

El aporte de la Escuela a la regi贸n y al departamento del Tolima
 

Se reconoce en la escuela un valioso espacio para el rescate de los saberes y conocimientos locales y la articulaci贸n de las organizaciones sociales, de la academia y las ong. La escuela realiza un importante ejercicio pol铆tico en la medida que da fuerza a las propuestas de defensa del territorio, promoci贸n de la autonom铆a econ贸mica, de la soberan铆a alimentaria y la inclusi贸n de propuestas de las mujeres y los j贸venes.  
 

El di谩logo de saberes en dos niveles que se han desarrollado en la Escuela, resulta altamente valioso. En primer lugar los aprendizajes horizontales entre los sabios locales que intercambian semillas, conocimientos, aprendizajes y miradas sobre sus territorios y en segundo lugar el di谩logo entre la academia universitaria y el saber ind铆gena y campesino. 
Las investigaciones por parte de los escuelantes constituyen un ejercicio vital que constituye el eje central de la escuela. Sus resultados, sus motivaciones y el impacto que logra generar a presente y futuro son aportes a la regi贸n, a las comunidades y a los procesos organizativos. Pero tambi茅n constituye un llamado a la academia para evidenciar la necesidad de que haya construcci贸n de conocimiento con funci贸n social y ambiental.

 

Sesi贸n de escuela itinerante en el resguardo de Pocar谩. Ortega - Tolima. Foto: Viviana S谩nchez 

 


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Publicado en Enero 30 de 2018| Compartir
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