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Experiencias Locales

Sistemas silvopastoriles: opción para la mitigación y adecuación al cambio climático en bosque seco tropical

Héctor Fabio Libreros Jaramillo, Colombia, Enero 10 de 2015, Este artículo ha sido consultado 5978 veces

Existen serias y claras evidencias de los graves efectos de la ganadería convencional o tradicional sobre el calentamiento de la tierra o cambio climático global, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de las fuentes de agua y de los suelos. La ganadería tradicional tiene mucho que ver con el calentamiento de la tierra, porque emite gases de efecto invernadero (metano, dióxido de carbono y óxido nitroso), que son los causantes del cambio climático global y del calentamiento de la tierra.

La ganadería afecta la biodiversidad, cuando se sobre pastorea, contaminando los potreros y el ambiente, cuando se talan bosques o árboles para establecer pasturas, se transforman los hábitats y ecosistemas naturales por ganadería, se introducen especies vegetales o animales traídas de otros ecosistemas, presentando problemas de adaptación o volviéndose agresivas, afectando las especies nativas.

Además, la ganadería afecta las fuentes superficiales de agua (ríos y quebradas), cuando se talan los bosques y los árboles, puesto que éstos protegen las fuentes de agua y reducen la velocidad de caída de la lluvia, facilitando la infiltración del agua hacia el suelo; o se aumentan los sedimentos que llegan a ríos y quebradas; se pierde la vegetación de las riberas; se aumenta temperatura del agua superficial; se disminuye la cantidad de alimento acuático; hay menor regulación de caudales de ríos y quebradas; el agua recibe demasiada materia orgánica y nutrientes que reducen el contenido de oxígeno del agua; se dañan taludes y cauces de ríos y quebradas por el paso y el peso del ganado. También se puede presentar contaminación de las fuentes superficiales de agua, por pesticidas, fertilizantes químicos y medicamentos utilizados en el manejo de la ganadería, así como por las heces y los orines de los animales.

Los suelos tardan milenios de años para formarse, pero se deterioran en pocos años, aún en meses y días por su mal manejo. Uno de los efectos más negativos sobre el suelo es el pastoreo y mucho más el sobre pastoreo, puesto que ocasionan: Compactación, que es la pérdida de la forma del suelo, debido al peso de los animales y a sus pezuñas, lo que contribuye a la destrucción de la capa vegetal o superficial del suelo y al aumento de la presión sobre la tierra, produciendo endurecimiento; Terracetas o Pata de Vaca, que es la formación de caminos en zigzag o surcos, especialmente en suelos pendientes, cuya profundidad y tamaño aumenta con las lluvias y el sobrepastoreo. A la vez causan Erosión, que consiste en pérdida de suelo, en especial cuando se encuentra sin vegetación (suelo desnudo) y cuando los suelos son pendientes.

 

Beneficios ambientales y productivos de sistemas silvopastoriles

Según la Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV) los “sistemas silvopastoriles son una modalidad de agroforestería pecuaria, que asocia los árboles y arbustos con pastos de pastoreo o pastos de corte” (2002). Para el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), “un sistema silvopastoril es una opción de producción pecuaria que involucra la presencia de las leñosas perennes (árboles o arbustos), e interactúa con los componentes tradicionales (forrajeras herbáceas o pastos), todos ellos bajo un sistema de manejo integral” (Pezo e Ibrahim, 1996).

De acuerdo con estas definiciones, para que se puedan dar los sistemas silvopastoriles es necesario que existan árboles y/o arbustos. Sin éstos presentes, sería imposible desarrollar cualquier sistema. Lo que debemos tener claro es que no resulta necesario que estos árboles o arbustos sean forrajeros o consumidos por los animales, pues también, pueden ser maderables, frutales, ornamentales, productores de leña, semillas y sombrío. Los sistemas silvopastoriles cumplen algunas funciones de los bosques naturales porque poseen vegetación permanente (árboles y arbustos) con raíces profundas y un dosel denso (copa); por lo que constituyen una alternativa real al tipo de ganadería que predomina en Colombia, pues inicialmente la gran mayoría del territorio colombiano, estuvo cubierto de bosques, lo que se demuestra al observar la tendencia que tienen los pastizales a formar rastrojos y posteriormente bosques secundarios, en un proceso denominado “regeneración natural”.

Los sistemas silvopastoriles contribuyen a: reducir los problemas ambientales; mejorar el bienestar de los animales; incrementar la productividad animal y por área y además generan servicios ambientales. Los principales beneficios ambientales y productivos de estos sistemas, son:

Captura y almacenamiento de carbono: ya que aumentan los depósitos de carbono a través de la materia orgánica de los suelos y el almacenamiento que se hace en tronco, ramas y raíces de la vegetación asociada.

Conservación de la biodiversidad: Pues ayudan a conservar diversidad de plantas y animales y contribuyen a la supervivencia de diferentes especies de la flora nativa, facilitando la regeneración de algunas plantas pertenecientes al bosque nativo.

Regulación hídrica y conservación de fuentes de agua: Los árboles aumentan la capacidad de retención, infiltración, circulación y almacenamiento de agua en el suelo; atenúan o reducen la fuerza de la lluvia que cae, protegiendo contra la erosión y conservando manantiales, ríos y quebradas; disminuyendo el daño causado por las inundaciones, favorecen la regulación de caudales y reducen la evaporación directa.

Prevención de derrumbes, erosión, compactación y formación de cárcavas (calvas): Tanto los árboles, como los pastos de cobertura, forman una malla de raíces a diferentes profundidades y amplitud, lo que hace que se retenga el suelo y se produzca un efecto protector efectivo contra derrumbes, erosión, compactación y cárcavas de los suelos, especialmente durante aguaceros torrenciales, sequías intensas y sobrepastoreo.

Mejoramiento de la productividad del suelo: Puesto que la mayoría de los árboles, poseen un sistema radicular bien desarrollado, extraen agua y nutrientes desde las profundidades del suelo y los depositan sobre la superficie, dando como resultado un mejor reciclaje de nutrientes y una mayor productividad del suelo.

Mejoramiento de la productividad de animales y fincas: Debido a la alta densidad de árboles y arbustos forrajeros que se acostumbra establecer, a la mayor producción y calidad del pasto asociado y al efecto del sombrío, hace que se produzca más cantidad y calidad de biomasa comestible para los animales y se mejore la temperatura ambiente (entre 3° C y hasta 10° C), reduciendo el estrés calórico, mejorando el bienestar de los animales y del ecosistema del rumen e incrementando la producción de leche, carne y crías de los animales y de la finca.

Refugio de entomofauna benéfica y fauna silvestre: Los árboles, arbustos y otras especies vegetales que se asocian, proporcionan alimento y refugio a gran cantidad de aves e insectos.

Otros beneficios adicionales se dan a través de los árboles y arbustos establecidos, ya que aportan sombra para los animales y los pastos protegiéndolos del sol excesivo, los vientos y los aguaceros torrenciales; además producen postes para el cercado de potreros, leña como combustible, madera, diversidad de frutos comestibles, semillas y material vegetativo de propagación, además miel y polen de abejas. En la mayoría de las regiones de Colombia, las tierras y fincas llegan a tener un mayor valor por efecto de los árboles establecidos, no solamente por la producción que de ellos se obtiene, sino por el mejoramiento del paisaje y de las condiciones de vida de sus propietarios y/o moradores.

 

Sistemas silvopastoriles

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Las combinaciones de árboles y/o arbustos con pasturas y animales, se presentan en formas muy diversas, lo que ha generado diferentes tipos de sistemas silvopastoriles. Muchos de estos sistemas hacen parte de las costumbres, las tradiciones y del paisaje natural de las regiones, pero en otros casos se observa un diseño preestablecido con una finalidad ambiental o productiva. Entre los diferentes tipos o arreglos de sistemas silvopastoriles, tenemos: cercas vivas; árboles y arbustos dispersos en potreros; bancos de proteína; sistemas silvopastoriles intensivos; pastoreo en plantaciones de árboles maderables o frutales; barreras o cortinas rompevientos y árboles en callejones.

Cercas Vivas: Son árboles o arbustos sembrados en hileras o en filas, que sirven para delimitar potreros o áreas de uso ganadero, constituyendo, por lo tanto, una opción silvopastoril (CATIE, 1998). Entre sus características tenemos:

-Son alternativa de producción animal para proveer biomasa forrajera y sombrío en épocas de verano intenso y de fenómeno del niño.

-Son un sistema tradicional, en la mayoría de las regiones colombianas.

-Delimitan potreros y propiedades.

-Aportan sombra y forraje a los animales (ramoneo).

-Evitan la intervención del bosque para la búsqueda de postes.

-Funcionan como refugio de entomofauna benéfica y fauna silvestre.

-Promueven la introducción de árboles y arbustos en las fincas.

-Proveen follaje, frutos, semillas y material vegetativo de propagación.

-Actúan como corredores biológicos y lugares de descanso y refugio de fauna silvestre y avifauna nativa y migratoria.

-Aportan nutrientes y materia orgánica al suelo.

-Reducen costos de construcción de cercas, casi en un 50%.

-Pueden funcionar como barreras o cortinas rompevientos.

-Mejoran los paisajes de las regiones y fincas.

Bancos de Proteína: Son áreas en las cuales los árboles o arbustos se cultivan en bloque compacto, de manera densa, con miras a maximizar la producción y calidad de biomasa forrajera (CATIE, 1998). Entre sus características tenemos:

-Constituyen una alternativa excelente para proveer biomasa forrajera de alto valor proteico en épocas de verano intenso y fenómeno del niño.

-Están constituidos por especies forrajeras, cuyo follaje es de alto valor proteico (más de 15% de proteína) y alta digestibilidad (mayor al 50%).

-Los conforman especies capaces de resistir podas o cortes frecuentes e intensos (cada 2 a 4 meses).

-Las especies que lo forman tienen alta tasa de rebrote, de producción de biomasa comestible y palatabilidad (gustoso para el ganado).

-Está conformado por especies que soportan siembras en alta densidad (mayor a 5.000 árboles o arbustos /ha) y facilitan su corte (manual).

-Las especies presentes en los bancos de proteína, aportan 3 y hasta 4 veces más proteína que los pastos, lo que los convierte en un componente clave dentro de los sistemas de producción ganaderos.

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Sistemas Silvopastoriles Intensivos (SSPI)

Estos forman potreros donde se establecen tres estratos, pisos o niveles:

1. El estrato alto o arbóreo: Está constituido por una gran diversidad de árboles multipropósito (productores de sombra, madera, leña, postes, semilla, frutos, forraje, etc.), que aportan gran cantidad de materia orgánica y en muchos casos nitrógeno, cuando son leguminosos. Reducen la velocidad de caída del agua lluvia, lo que disminuye la erosión de los suelos; protegen contra los vientos o tempestades fuertes; sirven de refugio a avifauna, fauna silvestre y entomofauna benéfica, que actúan como controladores biológicos de plagas. Además, reducen el estrés calórico de los animales y las plantas asociadas, al reducir las temperaturas entre 3 y hasta 10 ͦ C.

2. El estrato medio o arbustivo: Está conformado casi siempre por una especie arbustiva de alto valor proteico, sembrada en alta densidad (unos cinco mil arbustos por hectárea), que sirve de fuente de alimentación por ramoneo para los animales que se encuentran en pastoreo. Con frecuencia son leguminosas que aportan materia orgánica al suelo y fijan gran cantidad de nitrógeno al suelo. Estas especies, se benefician del aporte de materia orgánica y de nutrientes que hace el estrato arbóreo, así como de su efecto de sombra, que cuando es bien manejado, produce efectos benéficos sobre la producción y calidad del forraje. Las especies arbustivas del estrato medio, deben tener como característica que no se afecten por el pastoreo directo (ramoneo), como es el caso de la Leucaena, que es de tallo flexible y no se quiebra; además, no debe afectar a los animales que están en pastoreo.

3. El estrato herbáceo, de gramíneas o de pastos de pastoreo: Lo conforman una gran variedad de gramíneas de pastoreo, de diferentes hábitos de crecimiento (rastrero y erecto) que son las encargadas de producir biomasa comestible de alto valor nutricional (fuentes de energía) para los animales en pastoreo; además contribuye a proteger el suelo de la erosión y compactación, cubriéndolo y conservando su humedad. El estrato herbáceo también comprende a las leguminosas herbáceas de diferentes tipos, las cuales ayudan a enriquecer las pasturas, contribuyen al aporte de nitrógeno y de materia orgánica al suelo. Las especies de gramíneas y de leguminosas del estrato herbáceo deben soportar sombra y estar adaptadas a condiciones de asocio con otras especies arbustivas y arbóreas. Estas se pueden asociar aprovechando los diferentes hábitos de desarrollo de los mismos (erectos y rastreros), para mejorar la cobertura herbácea del suelo, evitar la erosión y aumentar la producción de biomasa comestible. Entre los pastos de pastoreo más utilizados en el estrato herbáceo de los sistemas silvopastoriles, en condiciones de bosque seco tropical (clima cálido seco), tenemos:

 

Árboles y/o arbustos asociados o dispersos en pasturas

El sistema de árboles y/o arbustos dispersos en los potreros puede ocurrir en forma natural, o por intervención del hombre, lo que hace que las forrajeras herbáceas (pastos y leguminosas) tengan que buscar adaptarse a una u otra condición. En el sistema de árboles y/o arbustos dispersos en los potreros establecido en forma natural, bien sea por adaptación a las condiciones de clima, suelo y manejo imperantes (vegetación clímax), por procesos de sucesión vegetal (regeneración natural) o por el acarreo y dispersión de semillas a través de los animales, la distribución de los árboles y arbustos es aleatoria, natural o caprichosa y obedece a condiciones agroecológicas del sitio. En el sistema de árboles y/o arbustos dispersos en los potreros, por intervención del hombre, ya sea a través de un manejo selectivo de árboles y arbustos, a partir de la conversión del bosque nativo en pasturas o de la introducción de árboles y arbustos en las pasturas ya establecidas, la distribución de los árboles y arbustos es más o menos planeada, como consecuencia de la regulación hecha por el hombre. La función principal del sistema de árboles y/o arbustos dispersos en potreros es servir de provisión de leña combustible para las familias de la región, sombrío para el ganado en horas de extremas temperaturas, fuente de alimento para los animales, a través de las hojas o frutos, provisión de madera y postes para construcción o cercas, para ser aprovechados directamente en las fincas, o mejora del paisaje, en especial cuando son árboles que florecen en épocas de sequía (como los ocobos, cámbulos y gualandayes).

 

Cortinas, carreras rompevientos o cortavientos

Es un sistema tradicional en aquellos lugares donde se presentan vientos fuertes en ciertas épocas del año o de manera permanente, en zonas conformadas por árboles y arbustos sembrados en hileras sencillas o dobles, de baja, mediana y gran altura, que puede llegar a ser una opción silvopastoril cuando se utilizan para evitar daños a plantaciones de pastos de corte, caña forrajera o bancos de proteína, o para contrarrestar el efecto desecante del viento sobre las plantas forrajeras en pie y cuando favorecen el bienestar de los animales por su protección contra el viento y la lluvia. También contribuyen al control de la erosión eólica (erosión producida por el viento), en especial cuando el suelo permanece desnudo o cuando se prepara para siembra de cultivos; pueden funcionar como cercas vivas y proveer de productos y servicios similares a los aportados por éstas.

La funcionalidad de las cortinas rompevientos está dada por su altura, forma y permeabilidad y se considera que puede proteger a lo largo, hasta una distancia diez a cuarenta veces superior a su altura y la velocidad del viento puede llegar a disminuir entre 70 a 80% (OTS, 1992, citado por CATIE, 1998). La orientación debe ser perpendicular a la dirección de los vientos predominantes. Se acostumbra combinar especies arbóreas, con especies arbustivas, para lograr una mayor cobertura y eficiencia, en el control del viento. Deben tener crecimiento rápido, ser resistentes a los vientos, plagas y enfermedades, tener crecimiento de ramas y hojas desde la base y copa densa. En ocasiones se acostumbra introducir especies herbáceas, como el limoncillo, el botón de oro y pastos de corte como el elefante y el king grass, con la finalidad de tupir mucho más la barrera, pero puede tener el inconveniente que los animales los dañen.

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Bibliografía consultada:

· CATIE. 1998. Sistemas silvopastoriles. Módulo de Enseñanza Agroforestal # 2. Turrialba, Costa Rica. 258 pp

· CIPAV. 2002. Enfoques Silvopastoriles Integrados para el Manejo de Ecosistemas. Cali, Colombia. 65 pp.

· PARENT, Guy. 1997. Guía de Reforestación, Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga. Bucaramanga, 213 pp.

· MURGUEITIO, Enrique. 2011. Ganadería sostenible de leche y carne con los sistemas silvopastoriles. Cipav, Cali. 201 pp.

· URIBE, C., Alvaro F. (Compilador). 1996. Sistemas silvopastoriles: Alternativa para una ganadería moderna y competitiva. II Seminario Internacional (Memorias). Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural/ CONIF. 128 pp.

 

 

 

 

Publicado en Enero 10 de 2015| Compartir
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