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Los canales de comercialización y la economía campesina

Oscar Nieto, Agosto 20 de 2013, Este artículo ha sido consultado 1371 veces

El presente artículo pretende esbozar el proceso de comercialización de productos ecológicos de la economía campesina e indígena en la ciudad de Bogotá a través la experiencia de Familia de la Tierra, una red de organizaciones productores de alimentos ecológicos que dinamiza los mercados de estos productos en la ciudad y que ha venido posicionando un canal de comercialización en colaboración con instituciones públicas distritales, organizaciones sociales, profesionales, estudiantes y activistas de diversos procesos sociales para incidir en la diversificación de la economía campesina, de la pequeña producción ecológica y de la sostenibilidad ambiental y social de los emprendimientos productivos.

En la primera parte del presente artículo se pretende mostrar la correlación entre los precios del petróleo y el de los alimentos, esto para evidenciar la necesidad de implementar programas y estímulos económicos a la pequeña producción ecológica campesina y el desarrollo de iniciativas de comercio local de bajo consumo de energía. Luego de esto se muestra la necesidad de información por parte de las organizaciones productoras para poder ajustar los costos de su producción y las utilidades necesarias para su sostenibilidad así como para dimensionar la demanda potencial y real del mercado.

En la tercera parte se presentan datos técnicos de la experiencia en los canales de comercialización implementados en Bogotá durante un periodo de cerca de tres años. Finalmente, se presentan algunas de las iniciativas necesarias para el posicionamiento y la consolidación de diferentes modelos de organización social y económica que permita que las familias campesinas y organizaciones sociales productoras puedan mantener la diversidad de la cultura campesina, manteniéndose en la tierra y produciendo de manera ecológica. Esperamos que este artículo contribuya a generar más procesos de comercialización local y de organización comunitaria.

 

Los flujos económicos asociados al sistema agroalimentario global

El sistema productivo alimentario se encuentra en un escenario de doble amenaza proveniente de una escasez de energía barata, la cual en el caso de la agricultura industrial proviene en su mayoría de combustibles fósiles, y así mismo, consecuencia del abuso de éstos, un cambio en los patrones climáticos evidente y demostrado, con escenarios de incremento en la temperatura que oscilan 1,8° y 5° grados centígrados , y que conlleva a cambios ecosistemicos globales de larga duración y temibles impactos. Efectivamente, la dependencia del sistema productivo hacia los combustibles fósiles y la volatilidad del clima resultado de las emisiones contaminantes del modelo industral, hacen que los precios de los alimentos estén sujetos a dinámicas de mercado, casi siempre externas a las comunidad locales de productores.

Los precios de los alimentos han crecido un 2,7% en el año 2012, logrando niveles parecidos a los vistos en la decada de los sesenta y setenta, y mostrando cifras de crecimiento de un 104.5% entre el 2000 y 2012, con una tasa anual de crecimiento de 6.5%. Estos precios sin duda tienen un patrón similar al de los precios del petroleo y gas natural, estos conectados a su vez con los fertilizantes de sintesis química. La siguiente gráfica relaciona los precios reales, es decir, ajustados a la inflación, de algunos de los principales productos alimentarios, como lo son el maíz y el arroz, así como el precio del petroleo, de los fertilizantes químicos y la energía en general.

No es casualidad que las tendencias de los cambios porcentuales de sus precios tengan unas tendencias prácticamente iguales en todos los casos, evidenciando los cambios mas bruscos durante el año 2008, con la crisis económica y financiera global como escenario, donde el precio del petroleo alcanzó niveles por encima de los 100 dolares por barril. Cabe anotar que el cambio brusco en los precios de los cereales afecta sobre todo a las personas de escasos recursos de todo el planeta. Según la FAO, desde que empezaron los incrementos en los comienzos de la primera decada del milenio, los precios de los cereales habían subido hasta un 200% con respecto a la media 2000-2004. Las tendencias no dejan mucho espacio para esperar una caida de los precios del petroleo y esto conllevará a un incremento constante del precio de los alimentos provenientes de la producción industrial, así como la necesidad de un replanteamiento sistémico de la producción global y local de alimentos.

Mucho se ha hablado de los incrementos en la producción global de alimentos gracias a la revolución verde, los procesos de industrialización y los desarrollos comerciales biotecnológicos, sin embargo dicha mejora en la productividad y de las cosechas se ha realizado a costa de un constrante aumento de la cantidad de petróleo consumido en el proceso. El siguiente análisis termodinámico de la producción muestra los costos energéticos reales de la producción agricola industrial:

“Un campesino tradicional produce alrededor de 10 calorías por cada caloría gastada. Un granjero de Iowa, empleando la tecnología más avanzada disponible puede producir 6000 calorías por cada caloría de trabajo humano, pero su hazaña resulta menos impresionante si calculamos la cantidad de energía consumida para generar los beneficios energéticos netos. Para producir una lata de cereales de 270 calorías, el granjero consume la ingente cantidad de 2970 calorías para mantener la maquinaria en fucnionamiento y obtener los fertilizantes y los pesticidas. Asi pues, por cada caloría de energía producida, el tecnificado granjero norteamericano termina consumiendo diez calorías de energía en el proceso.”

Mientras todavía disfrutamos del petróleo relativamente barato y abundantes cosechas, la desnutrición afecta a casi mil millones de personas en el mundo. Imaginemos el futuro que nos espera cuando la producción global de petróleo toque techo y los precios se disparen de forma irreversible. Todas estas cifras argumentan de manera técnica y política la creación y apoyo de canales de comercialización alternativos que atiendan demandas locales con precios justos e impactos positivos en los ecosistemas y las comunidades.

 

La necesidad de información y los hallazgos principales de la investigación

Para iniciar un proceso de comercialización que empodere a los pequeños productores de alimentos ecológicos se inició una indagación preliminar que permitió auscultar el mercado al cual se pretendía entrar y sus principales caracteristicas. Los hallazgos de esta investigación mostraron la dimensión del mercado, sus principales actores y la dinámica económica existente.

Se encontró que la agricultura orgánica registrada por IFOAM llega a representar el 0,9% del área cultivada en todo el planeta, llegando a las 37 millones de hectáreas cultivadas con prácticas ecológicas o en proceso de reconversión ecológica, el triple del área cultivada de esta manera en el año 1999. La región con mayor área sembrada con prácticas orgánicas es Oceanía, con cerca de 12 millones de hectáreas, seguido de Europa con cerca de 10 millones, y en tercer lugar America Latina con poco más de 8 millones de hectáreas.

A nivel local la indagación contó con visitas a 37 sitios de comercialización de productos ecológicos y alternativos ubicados en la ciudad de Bogotá, de los cuales 15 eran tiendas especializadas, 17 eran grandes superficies, y 5 eran distribuidoras a puerta cerrada. La visita a una muestra de estos puntos mostró datos de diferencia entre el precio de los productos ecológicos de los convencionales que oscilaba entre el 20% y hasta el 400%. Los datos más altos se encontraban en productos como la zanahoria, la papa pastusa, la lechuga y la habichuela. Los productos que tenían el precio más cercano entre un mercado ecológico y el mercado convencional eran la panela y la miel de abejas.

En cuanto al consumidor la investigación determinó el perfil de los compradores de alimentos ecológicos, el cual pertenece a los estratos socioeconómicos 4,5 y 6. Dichos consumidores están en su mayoría ubicados en las localidades de Usaquén, Chapinero y Teusaquillo, siendo estas localidades donde se ubican la mayoría de los puntos de comercialización de este tipo de productos. Así mismo se indagó la presencia de productos en dichos puntos de comercialización, mostrando que los productos que más presencia tienen en estos puntos son las variedades de lechuga, el tomate, la rúgula, la cebolla puerro, la zanahoria, la acelga y el tomate cherry. En el caso de los productos procesados de origen agroecológico con mayor presencia en las tiendas ecológicas y grandes superficies son el café orgánico, las hierbas deshidratadas, la quinua, panela pulverizada, panela en bloque y conservas de vegetales. Estos productos definitivamente son los más apetecidos por los consumidores habituales de productos orgánicos.

El mercado de los alimentos ecológicos tiene una demanda importante, según lo evidenciado por la investigación, de frutas frescas, la cual debe ser atendida con una planificación de las siembras y una coordinación logistica entre los productores y el canal de comercialización.

 

El momento actual de los canales de comercialización

Durante los últimos tres años Familia de la Tierra ha dinamizado la comercialización de productos ecológicos de por lo menos veinte organizaciones productoras a nivel nacional, ubicando un portafolio de más de 180 productos de la economía indígena y campesina a nivel nacional y encontrando diversos canales a través de los cuales fluyen estos productos. A continuación mostramos las características de estos canales, su dimensión y su potencial dentro del proceso de empoderamiento económico de las comunidades de productores.

 

Restaurantes

Los restaurantes son un canal interesante para pequeños productores debido a la concentración de la demanda de productos. La demanda promedio mensual de un restaurante de comida criolla puede alcanzar los 300 kilogramos de tomate, 100 kilogramos de zanahoria, 240 leguchas, 100 kilogramos de cebolla cabezona, 200 kilogramos de papa, 120 mazorcas, 6 kilos de cilantro y 30 kilos de yuca. Estas demandas, si se escalonan con redes de restaurantes de 5 o mas puntos de venta, podrían generar una economía dinámica para una red de productores, quienes pueden atender ese tamaño de demanda y obtener beneficios sostenibles para sus familias. La liquidez que permite este tipo de negocio permite al pequeño productor mantener un flujo de caja importante para dinamizar la economía de una red de productores. Un mercado de una cadena de restaurantes que tenga esta demanda permitiría programar siembras de estas variedades para cumplir con una demanda anual estimada de 3,6 toneladas de tomate, 1,2 toneladas de zanahoria, 24 cargas de papa, 1000 mazorcas, 72 kilos de cilantro y 360 kilos de yuca por restaurante. Estas son cifras interesantes para pequeños productores agroecológicos de la región central del país.

 

Tiendas Especializadas

Para atender este tipo de canal hace falta una coordinación con diferentes tipos de productores para consolidad un portafolio que permita hacer viable los costos de distribución. La diversidad de productos que ofrece una tienda hace que ésta tenga una necesidad de minimizar el número de proveedores sin minimizar su diversidad, es por esto que una red de productores a nivel nacional, con productos de diversos ecosistemas, se presenta como una oportunidad para construir una sinergia entre redes de productores y tiendas. En la ciudad existen aproximadamente 20 tiendas que ofrecen productos orgánicos, ecológicos y alternativos, estas tiendas se presentan como un potencial para pequeñas redes de productores organizados, siempre y cuando haya acuerdos de pago diferenciados y favorables, como lo es el pago de contado de productos frescos y no mas de 30 días de crédito para los productos procesados o no perecederos.

 

Salud y bienestar

El modelo de producción industrial de alta entropia generó a su vez toda una serie de enfermedades crónicas debidas a la contaminación de los alimentos con pesticidas y derivados petroquímicos, la consecuente contaminación de los acuiferos y flujos de agua, y el aire urbano cada vez más cargado con gases de efecto invernadero y residuos industriales. En la actualidad existe una tendencia creciente de personas preocupadas por su salud y su cuerpo, personas que deciden consumir productos provenientes de huertas locales y que no contengan químicos, así como pacientes de tratamientos para enfermedades crónicas que consumen importantes cantidades de alimentos orgánicos como parte de su tratamiento. En promedio una persona que se trata a sí mismo con alimentos orgánicos con la terapia Gerson o con diversas terapias holísticas, consume mensualmente cerca de 120 kilos de zanahoria, 150 lechugas romanas, 80 lechugas verdes crespas y 20 kilos de manzana criolla. Esto puede significar que anualmente una red de productores ubicados geográficamente cerca de estos consumidores pueden programar siembras anuales de 1 tonelada de zanahoria, 2000 lechugas romanas, 1000 crespas verdes y 300 kilos de manzana por consumidor.

Otra vez el proceso organizativo de red permite atender demandas locales de alimentos ecológicos a un precio accesible y con un mercado estable.

 

Domicilios puerta a puerta

Las entregas a domicilio son un mercado potencial importante para una red de productores, en este caso se concentran los pedidos para dos días a la semana, en nuestro caso los días martes y viernes, de tal manera que los costos de transporte sean cubiertos por varios pedidos. Los pedidos deben tener un tope mínimo de $100.000 pesos para cubrir gastos de transporte y generar una ruta para realizar la entrega. Es en este caso muy útil usar tecnologías de posicionamiento geográfico para realizar cálculos y rutas óptimas.

Estas herramientas si bien en un primer momento no son vitales, si son una manera de reducir los costos de entrega relacionados con los tiempos de desplazamiento y la gasolina, así mismo se encuentran herramientas de software libre en internet para realizar estas optimizaciones de ruta. Este canal de comercialización se dinamiza plenamente en internet, redes sociales y comunicación telefónica. Estas herramientas de comunicación son indispensables para la operación logística, las ventas y el relacionamiento con los consumidores. Las visitas que se logran en internet actualmente en la página web son más de 1000 y los suscritos a boletines son más de 300 visitantes.

 

Mercados Veredales

Los mercados Veredales son una iniciativa local que permite llevar productos directamente desde las huertas a consumidores identificados con anterioridad. En el caso de la presente propuesta se han realizado mercados Veredales en la vereda El Hato del municipio de la Calera, lugar donde habitan personas que habitualmente consumen productos ecológicos. Estos mercados han sido apoyados por instituciones distritales y ha tenido resultados positivos en los productores de la Red de los Verjones, habitantes de las veredas Verjón Alto y Bajo de la ruralidad de Bogotá, quienes acopian localmente sus productos, se organizan para realizar el transporte de éstos y las carpas del mercado y realizan la venta de sus productos.

Los mercados realizados han obtenidos ventas promedio de cerca de$ 1´700.000 pesos, correspondientes a productos hortícolas de las huertas, productos procesados y artesanales de invitados de diversas organizaciones. Estos mercados son coordinados por líderes locales y representan otra alternativa a la producción local debido a sus bajos costos y grandes potenciales de copar la demanda local. Para la convocatoria a los mercados se usan herramientas web, redes sociales y correos electrónicos. El alcance de las campañas de convocatoria de los más recientes mercados ha ascendido a 6000 personas.

 

Las apuestas a futuro

Efectivamente queda mucho camino por recorrer para consolidar un mercado estable para los productores agroecológicos, sin embargo los emprendimientos rurales de pequeñas redes deben ser estimulados por el sector público y privado para empoderar a estos productores y darles la posibilidad de permanecer en la tierra, tener ingresos dignos y una calidad de vida justa y deseable. La industrialización ha logrado prácticamente desaparecer a los pequeños productores del escenario del mercado, las redes son las herramientas que les permiten a ellos lograr economías de escala horizontales y escalonamiento para copar espacios económicos de la ciudad.

Existen diferentes iniciativas comunitarias en el mundo para potenciar los procesos locales de producción ecológica, entre ellos resaltamos algunos que consideramos importantes para el fortalecimiento de las organizaciones de abajo para arriba.

La Moneda Comunitaria es una iniciativa local de relacionamiento económico que permite fluir y reciclar recursos locales sin la interferencia del sector externo al barrio, como lo son los bancos comerciales y las grandes superficies. Las monedas complementarias han logrado desarrollar el crédito comunitario, las asociaciones locales de crédito y los bancos comunitarios en diversos países (Dólar de Ithaca en EE.UU, Palmas en Brasil, Tlaloc en Méjico, Red Global de Trueque en Argentina), logrando millones de dólares en créditos que dinamizan la economía local sin los costos de la deuda.

Los productores crean acuerdos de la dinámica de la moneda, ganan Libres en la medida que trabajan para su comunidad, a su vez pueden comprar productos a los demás productores que están bajo el acuerdo o en las huertas donde realizan sus trabajos, así mismo los trabajos realizados están encaminados a producir alimentos y semillas con potencial de impacto en la soberanía alimentaria y económica de las familias. Estas monedas crean riqueza local que no se fuga hacia los bancos y los grandes comerciantes minoristas.

La Homologación de los Sistemas de Garantía Participativa con redes de restaurantes, distribuidores y gobierno local permitirá el acceso de productores ecológicos a los mercados sin el pago a certificadores de tercera parte y la interferencia en los precios que éstos generan. Los Sistemas de Garantía Participativa deben florecer en muchas organizaciones de productores y retroalimentarse permanentemente con consumidores, de tal manera que se genere una confianza en el sistema y mayor fortaleza de la Red. Así mismo, con la homologación de Sistemas de Garantía Participativa por parte del gobierno distrital, se podría crear un mercado institucional estable para pequeños productores, fijando metas del gasto público dedicado a la compra de productos provenientes de pequeños productores que estén cubiertos por este tipo de sellos, tal como ocurre en ciudades como Nuremberg, Alemania.

La Integración de energías alternativas a la producción y transformación de alimentos como lo son los paneles solares, los microgeneradores de energía eólica e hidroeléctrica es una oportunidad para reducir los costos de la producción y crear empresas rurales de vanguardia, conectadas a internet y con capacidad de producción local de energía. Este proceso puede ser apoyado por instituciones públicas con empresas privadas de países que desarrollan esta tecnología como parte de un apoyo a la economía rural y el mejoramiento de calidad de vida.

Emprendimientos como Alvarado Street Bakery, una empresa comunitaria de pan orgánico en Petaluma, California, muestra como los procesos comunitarios de producción, apoyados en energías alternativas y planificación de operación logística pueden ser rentables y eficientes. Esta empresa está organizada de manera comunitaria, cada trabajador recibe iguales acciones en la empresa y votos igualitarios en los asuntos de los negocios, incluyendo beneficios para los empleados, sueldos y la reinversión de los beneficios.

Estas tres herramientas serán, a nuestro modo de ver, el futuro de las organizaciones productoras de la pequeña agricultura, de tal manera que puedan fortalecer sus procesos de producción hacia el exterior de la Red y la reciprocidad al interior, creando lazos solidarios que generarán sostenibilidad económica, ecológica y social a largo plazo.

Publicado en Agosto 20 de 2013| Compartir
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