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Experiencias locales

Experiencia finca agroecológica La Luisa

Euclides Narváez, Colombia, Diciembre 10 de 2015, Este artículo ha sido consultado 744 veces

«La agroecología es el pasado y al mismo tiempo el futuro. De hecho, nos refresca la memoria de todo lo ancestral, de toda esa producción natural que teníamos anteriormente y que nos daba excelentes resultados: suelos ricos, buenas aguas, animales alimentados con la misma producción de la finca y muchos frutos. Sin embargo, después llegó el “Paquete Revolución Verde” y nos dicen que el monocultivo va a ser un boom que nos enriquecerá a todos, rompiendo con una cultura muy sana en la cual se reflejaba también mucha más solidaridad en las comunidades. La Revolución Verde empieza a individualizarnos a todos, empujándonos a actuar para nosotros mismos acabando con las mingas, con los intercambios, con la unión, con una situación en la cual teníamos todo sin tener plata, y era mucho mejor».

 

La Asociación de Pequeños Caficultores de la Marina ASOPECAM

La Asociación de Pequeños Caficultores de la Marina - Asopecam, es una organización campesina sin ánimo de lucro que nace en 1993 como una propuesta orientada a la comercialización de café a nivel internacional a través de los criterios del comercio justo; agremia a 33 familias campesinas las cuales tienen representación en grupos de mujeres, jóvenes y de adultos con los cuales la asociación desarrolla diferentes actividades sociales, culturales, económicas y políticas. Uno de los aspectos a destacar en lo social es el esfuerzo de la organización por propiciar mecanismos de inclusión, como la formación en escuelas campesinas, con el fin de consolidar internamente su propio equipo de acompañamiento técnico y además, generar capacidades sociales, políticas y económicas para el relevo generacional. El trabajo de género es coordinado a través del grupo de “Mujeres Sembradoras de Vida”, que se vincula a la vez con comités de trabajo que generan oportunidades de crédito (fondo rotatorio), formación y proyectos productivos.

La organización se propone fortalecer la economía campesina y unir esfuerzos en busca de un mejor nivel de vida a través de la comercialización directa, con el apoyo de programas de comercio justo que brindaran la oportunidad de comercialización directa de café y de esta manera, ir logrando más autonomía para consolidar una propuesta productiva sostenible y viable en lo económico, ambiental y social, bajo criterios de transparencia, honestidad, compromiso, trabajo en equipo, solidaridad y empoderamiento por la cultura campesina local.

Como proceso agroecológico, la organización a través de su equipo técnico, incentiva la implementación de prácticas que promueven la interacción de todos los componentes del sistema finca, permitiendo al agricultor hacer uso sostenible de los recursos locales mejorando y/o conservando las condiciones ambientales.

Asopecam actualmente, participa del Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA) del cual tiene la Representación Andina ante el MAELA Continental. Adicionalmente, ha sido un actor clave en el diseño y consolidación de la Iniciativa Colombiana de Comercio Justo, organización que surgió como una instancia alternativa en Colombia y que integra organizaciones del Cauca, Valle del Cauca, la Costa Atlántica, entre otras, que producen café, banano y cacao.”[1]

La experiencia de la finca agroecológica ‘La Luisa’ de Euclides Narváez, se encuentra ubicada en el departamento del Valle del Cauca en la zona centro del municipio de Tuluá, corregimiento de San Lorenzo en la vereda Maravelez y se desarrolla en la dinámica organizacional de Asopecam. Euclides lleva un importante proceso de recuperación de la cultura campesina y de formación agroecológica, con el cual busca fortalecer el trabajo en el campo y generar prácticas ambientalmente sostenibles. No solo sabe cultivar la tierra, sino que aprendió a gestionar directamente la comercialización de sus productos y junto a los demás asociados, lograr reapropiarse de su región y desde ahí empezar a trabajar en la producción de café con mucha más responsabilidad.

 

 

Problemática que llevó a trabajar procesos productivos alternativos

“En un principio en mi finca trabajaba la agricultura natural, un saber ancestral que recibí de mis padres y familia en una época donde la calidad de vida era ideal dado que se contaba con suelos fértiles y ricos, agua pura, montañas conservadas y donde primaba la salud y la buena alimentación. En ese entonces como campesinos, teníamos un pensamiento más integral de la producción de alimentos para el autoconsumo y abastecimiento local, más que el de generar un gran capital monetario de la explotación de la tierra. Sin embargo, esta forma de vivir y relacionarlos en nuestro territorio se fue quebrantando hacia el año 1973, instituciones como la Federación Nacional de Cafeteros, empiezan un acompañamiento en la región donde se promocionaba la siembra de café tecnificado bajo un modelo de monocultivo, libre de sombra, dependiente de agrotóxicos y fertilizantes de síntesis química. En un principio esto se muestra como una solución al desarrollo rural y los resultados pronto empezaron a verse en las familias que adoptaron este modelo, pues empezaron a tener mayores ingresos económicos y una mayor productividad; bajo la ilusión de tener un mejor porvenir como campesinos, nos dejamos despojar de nuestra cultura, tradición, saberes, economía familiar y autonomía, sin pensar en las consecuencias a mediano y largo plazo que se tendrían en lo ambiental, social, político y cultural; es así como los cafeteros nos volvimos dependientes de las casas comerciales y con suelos improductivos empezó el auge de plagas (Broca) y enfermedades (Roya), generando cada vez más pobreza y desplazamiento en el campo.

Hacia el año 2000 con mi familia reflexionamos sobre esas maneras antiguas de producir y relacionarlos con la tierra, antes de la llamada revolución verde, nos dimos cuenta que el modelo con agrotóxicos no solo nos aleja de una sinergia con la naturaleza, sino que también nos hace menos espirituales, de mente quieta por que dejamos de investigar, de observar nuestros cultivos esperando solo una formulación o recomendación técnica, creo que todos estos planteamientos nos llevan a buscar una producción alternativa más integral y diversificada, es allí cuando conocemos de Asopecam y nos vemos representados en sus objetivos, estrategia de trabajo y lucha campesina.”

 

 

Metodología y estrategias

“A nivel familiar se decide empezar la conversión hacia la producción agroecológica con el acompañamiento de Asopecam, lo primero que se trabaja es el saber y conocimiento ancestral, se empiezan a retomar las prácticas que antiguamente se utilizaban y que permitían la conservación y en este caso la recuperación de los suelos, como la suspensión del uso de herbicidas, fertilizantes de síntesis química entre otros, los cuales son reemplazados por el manejo de coberturas, incorporación de abonos orgánicos y microorganismos de montaña, diversificación de los cafetales con sombrío de árboles frutales, maderables y cultivos pancoger, la recuperación de semillas nativas, del componente pecuario con pie de crías de especies criollas (gallinas, vacunos, cerdos, cuyes, conejos, patos entre otros), recuperación y aislamiento de zonas degradadas como montes y nacimientos de agua, de esta manera se empieza a dar condiciones de sostenibilidad en la finca, sin embargo este proceso ha sido a lo largo de 14 años, donde lo más importante es el cambio de conciencia y el equilibrio de todo el sistema productivo que se ha logrado hasta hoy.

Una de las estrategias más importantes para lograr este proceso es el de asociarnos, pues al encontrarnos con otros productores que quieren cambiar o están en una producción alternativa, permite hacer un intercambio de experiencias de acuerdo a nuestros entornos. Desde la organización se promueve el dialogo y compartir de saberes a través de encuentros o días de campo, donde cada productor cuenta sus aprendizajes y prácticas exitosas.

Otra estrategia es lograr acceder al proceso de mercado justo y solidario, para este caso la comercialización del café a través de Asopecam, FLO internacional, el mercado local campesino y la red de mercados del Valle del Cauca, en estos últimos se promueve una relación productor/consumidor directa, en la cual se teje una convivencia entorno al consumo responsable y de alimentos sanos.

La agroecología es una forma de vida que transforma el pensamiento y el actuar sobre cómo vivimos en comunidad bajo valores y principios, sin poner en riesgo el equilibrio no solo de las personas, si no de todos los seres, contrario al modelo capitalista que nos induce a la competencia por encima de nuestra madre tierra.”

 

 

Dificultades

“Una de la mayores dificultades es el pensamiento arraigado al modelo convencional en la comunidad, pues siempre se están recibiendo críticas al proceso tradicional y agroecológico por la falta de conocimiento del mismo y la promoción de las instituciones en desvirtuar la propuesta agroecológica, como también la falta de apoyo del gobierno a este tipo de propuestas, puesto que se promueve la entrega de nuestros territorios a las multinacionales para el saqueo constante de los bienes naturales y también la oleada de violencia que ha sufrido la región fruto del interés de distintos actores armados como la guerrilla, los paramilitares y el mismo gobierno, que han generado desplazamiento, despojo y desapariciones en el territorio.”

 

Proyección del trabajo (retos – desafíos)

“A nivel personal y como organización dentro de los grandes desafíos, nos queda cómo seguir vinculando y formando a los niños y jóvenes para que retomen su lugar en el campo y promuevan la producción agroecológica como camino hacia la sostenibilidad y autonomía de las comunidades en el territorio. También vincular a este proceso más familias de la región y así tener un mayor campo de acción y transformación del actual modelo de producción. Creemos que entre más personas se sumen a la lucha, se generan más condiciones para la paz en nuestras comunidades.

Es importante posicionar la agroecología a través de movimientos como el MAELA en las políticas públicas del Estado, para que ésta sea reconocida y promocionada como un modelo de desarrollo y sostenibilidad para el campo y poder acceder a más espacios de economía solidaria y a mercados justos que garanticen la sostenibilidad económica de la propuesta. Finalmente, seguir generando la investigación participativa propiciando nuevas tecnologías locales para hacer cara al cambio climático y a su vez sistematizarlas para poder darlas a conocer a otras comunidades.

 

 


[1] Texto citado de estudio: Contribuciones de la agricultura familiar en colombia desde el enfoque de la multifuncionalidad: Estudio de caso de la Asociación de Pequeños Productores de Café (ASOPECAM) del corregimiento de La Marina, Tuluá –  departamento Valle del Cauca” Realizado por Jessica Sánchez y Álvaro Idarraga.

 

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Publicado en Diciembre 10 de 2015| Compartir
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