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El papel de las reservas naturales de la sociedad civil en la gestión ambiental. Una perspectiva desde la región del Duende en el Valle del Cauca

José Humberto Cárdenas - Jonathan Granobles Cardona - Wilfredo Aranzazu Zapata , Colombia, Julio 01 de 2016, Este artículo ha sido consultado 3351 veces

El parque natural regional (PNR) Páramo del Duende, se encuentra localizado en jurisdicción de tres municipios del Valle de Cauca: Calima el Darién, Riofrío y Trujillo, en el sur occidente de Colombia. Cuenta con una declaratoria legal según el acuerdo 029 de 9 de agosto de 2005, de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), y con una extensión de 14.512 hectáreas entre los ecosistemas de páramo, bosque andino y subandino; su área con función amortiguadora tiene una superficie de 33.360 hectáreas, intervenidas por formas de apropiación y uso de la tierra con énfasis en la agricultura convencional, la ganadería extensiva y las plantaciones forestales de capital multinacional.

Con la participación de los actores de la sociedad civil de la región, la Fundación Ecológica Fedena y CVC, se formula el plan de manejo del PNR, identificando la figura de RNSC, como una de las estrategias para su conservación y la mitigación de los impactos negativos de las intervenciones humanas en la zona con función amortiguadora.

La categoría de RNSC es uno de los instrumentos de carácter privado para contribuir con las estrategias nacionales de conservación y gestión eficiente e integral de los recursos naturales y la biodiversidad desde el ámbito de la política y la legislación ambiental del país, con arraigo en la constitución política de 1991, la posterior construcción y emisión de la ley 99 de 1993 y la creación del Sistema Nacional Ambiental (SINA), como sustento jurídico y normativo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).

Una RNSC es el todo o una parte de un bien inmueble y es el propietario quien manifiesta ante el Estado su interés de conservar una muestra de un ecosistema natural bajo los principios de protección, restauración, producción sostenible y otras actividades como ecoturismo y educación ambiental. Las reservas se registran ante Parques Nacionales (Decreto 1996 de 1999) mediante una solicitud del propietario y en caso de cumplir con los requisitos se emite una resolución constituyéndose como RNSC. En otros casos, son fomentadas por las corporaciones autónomas regionales mediante convenios con ONG que articulan el proceso y generan estudios dirigidos a la caracterización biológica, socio-económica y productiva, dando como resultado un plan de manejo, integrado por proyectos y acciones que se deben implementar para alcanzar el uso sostenible de sus sistemas productivos.

La contribución de las RNSC a la conservación del PNR Páramo del Duende

Cada Reserva es un esfuerzo por los objetivos de conservación locales y de la región. No obstante, estos esfuerzos logran mayor impacto en la medida que estén articulados a una visión integradora que permita aunar los pequeños aportes de las iniciativas locales o regionales a los objetivos de las políticas nacionales ambientales, especialmente las dirigidas a las áreas protegidas y la conservación biológica, desde las decretadas en todos los subsistemas del SINA, así como también de los tratados y acuerdos internacionales.

Para ilustrar esta estrategia integral de conservación, el caso del PNR Páramo del Duende, constituye una experiencia que permite conocer la relación entre la conservación privada con los esfuerzos de la conservación de iniciativas estatales, donde un conjunto de áreas protegidas en predios privados suman en la construcción de corredores biológicos para especies con alguna categoría de amenaza y en el suministro de servicios ecosistémicos de importancia local y regional (Ley 165 de 1994).

Fedena es una organización de base comunitaria que ha promovido el proceso de las RNSC desde el año 2005 en estrecha colaboración con la CVC y la corporación Ecofondo. Mediante un trabajo interdisciplinario se ha logrado avanzar en los estudios biológicos, socio-económicos y productivos, la definición de objetivos y objetos de conservación y la construcción conjunta de sus planes de acción, que conforman los planes de manejo de 26 reservas en proceso de declaratoria legal que cubren en su conjunto 1.098 nuevas hectáreas que complementan las funciones de conservación del PNR.

Con estos esfuerzos se han implementado alrededor de 89,6 hectáreas de sistemas sostenibles de producción que aportan a la reconversión agrícola de las reservas, enfocada a la integración familiar para implementación de prácticas como la conservación de semillas criollas, la diversificación de cultivos, sistemas agroforestales y sistemas silvopastoriles, con el propósito de reducir los impactos por el conflicto de usos de suelos, aumentar la soberanía y autonomía alimentaria de la familia y mejorar sus ingresos.

“En la finca se tiene todo para la seguridad alimentaria, el pan coger, las hortalizas, el pescado, las gallinas, los huevos, el pato, mejor dicho, aquí no hay necesidad sino de ir a traer la sal, el aceite, el azúcar y el poquito de arroz, porque el resto gracias a dios la finca lo da todo…” Amalia Loaiza, propietaria de la Reserva El Tesoro, municipio de Calima.

 

 

En su conjunto, éstas prácticas sostenibles ayudan a construir sistemas productivos más resilientes y de complejidad estructural que funcionan como corredores biológicos, favoreciendo el tránsito, refugio y alimentación de la fauna silvestre que juega un papel indispensable en servicios ecosistémicos como el flujo y la variabilidad genética, la dispersión de semillas, la polinización y el control de plagas y enfermedades.

"En esta reserva, en los últimos 15 años se ha aumentado la diversidad, antes eran meros potreros y los nacimientos de agua estaban completamente desprotegidos, con Fedena se ha venido apoyando para la conservación de estos ecosistemas, en una ocasión se hizo unos aislamientos para el humedal y la quebrada y apoyo para siembra de árboles para ir implementando los corredores biológicos…” Leonardo Valencia, propietario de la RNSC Bella Vista, municipio de Trujillo.

Por otro lado, permite fortalecer la conciencia crítica de la familia para afrontar la transición productiva, mejorando las capacidades, la integración entre familias y las redes, el empoderamiento de los procesos, la incidencia en los espacios de toma de decisiones y la estructuración y ajuste de instrumentos de planificación territorial y planes de desarrollo municipal, incorporando la dimensión ambiental y la producción sostenible en estos planes.

El proceso de reservas incorpora la investigación participativa, donde las familias definen los objetivos y objetos de conservación a partir de la caracterización biológica que ofrece un conocimiento de la biodiversidad de cada reserva. Los objetos de conservación son especies o ecosistemas de importancia, ya sea por su grado de amenaza, grado de endemismo (especie de planta o animal que tiene un área de distribución única y limitada), especies migratorias o que cumplen un papel indispensable para el mantenimiento de los ecosistemas.

“…ya puedo decir que tengo más de 100 especies de árboles maderables, algunos en vía de extinción como los cominos, el molinillo o copachí, algunos bongos, caímos, la fauna silvestre también se ha venido acercando, con frecuencia vemos por acá que caminan las tayras, la perdiz colorada, las pollas de agua que incluso aquí nunca se habían visto”. Leonardo Valencia.

Las proyecciones se traducen en mapas de uso potencial o zonificación de la finca, lo que sirve para delimitar, ordenar y regular las intervenciones humanas, correlacionando las necesidades de alimentación e ingresos de la familia con el mantenimiento y mejora de las áreas naturales como sustento de la vida.“…ya puedo decir que tengo más de 100 especies de árboles maderables, algunos en vía de extinción como los cominos, el molinillo o copachí, algunos bongos, caímos, la fauna silvestre también se ha venido acercando, con frecuencia vemos por acá que caminan las tayras, la perdiz colorada, las pollas de agua que incluso aquí nunca se habían visto”. Leonardo Valencia.

"… como dueña de finca procuro disminuir el impacto ambiental, aquí no se echa ningún químico y así puedo entregar al mercado un producto totalmente orgánico y que el consumidor sepa que lo que se está comiendo es un producto limpio”. Amalia Loaiza.

De esta manera, cada experiencia participativa constituirá una reserva, la cohesión de éstas y sus objetivos de conservación constituirán un sistema, y el sistema contribuirá con los objetivos de conservación nacional.

 

 

Los desafíos y aprendizajes del proceso en la Región del Duende

En un contexto donde la mayor proporción del territorio está en manos privadas en términos de superficie, las RNSC son vitales para la apropiación comunitaria de la conservación, donde la familia ejerciendo su convicción y su derecho legal de dominio, puede tener en cierta medida el control sobre la tierra y las formas de apropiación y uso que se establezcan en ella. Cabe traer a colación que un derecho que tienen las familias propietarias de reservas es el de la consulta previa en caso de la planificación y ejecución de megaproyectos que puedan afectarlas directamente o a sus áreas de incidencia.

Para avanzar en el propósito de conservación se deben superar varios obstáculos, entre ellos la desconfianza por parte del sector campesino, sustentada en la supuesta pérdida de su dominio sobre la tierra, pues temen que una vez su propiedad sea declarada como reserva pase a manos del Estado. Esta situación se da principalmente por la desinformación y la carencia de aprestamiento y formación, que ayuden a los campesinos a transformar su visión y apropiación del proceso. En términos de dominio legal de la tierra, algunas familias y sus predios no pueden postularse para ser declarada Reserva, porque existen algunos vacios en su tenencia: falsa tradición, pleitos y procesos de restitución de tierras. Cabe aclarar que muchas familias conservan por convicción y no requieren de una resolución para conservar, sin embargo, esto limita el acceso a algunos beneficios y derechos que la ley estipula y que solo se pueden hacer efectivos mediante la declaratoria legal.

Por otra parte, la poca inversión de los entes territoriales, le resta importancia a la estructura ecológica principal de sus territorios, desconociendo la labor de las familias que han conservado durante años y no incentiva a otras a transformar sus prácticas o iniciar estos procesos en la región. Gran parte de los incentivos a la conservación y reconversión agroecológica pueden ser gestionados o financiados por las alcaldías; sin embargo, su falta de compromiso hace que las familias queden solas y se conviertan en iniciativas aisladas, sin apoyo de la institucionalidad local.

 

 

Sumado al estado actual del campo, los problemas de mano de obra y la carencia de relevo generacional, ponen en riesgo la continuidad de los procesos de estructura social, donde el futuro depende de las nuevas generaciones para que garanticen la permanencia de las iniciativas. La migración de los jóvenes desde lo rural hasta los núcleos urbanos es un fenómeno que fomenta parcialmente el desarraigo comprometiendo la voluntad de los esfuerzos de conservación en la zona; esto afecta incluso las Reservas ya declaradas, especialmente cuando el hecho de la declaratoria es voluntario e igualmente su desistimiento.

El modelo económico capitalista gobernado por fuerzas de ámbito más global, pero no menos influyente en la región y que se centra en la extracciones de bienes naturales y minerales, generador de grandes impactos en los sistemas ambientales y humanos, es causante de la inserción de los pobladores rurales en dinámicas de opresión y acaparamiento, al punto que en su gran mayoría dependen de los mercados para el aprovisionamiento de elementos esenciales como el acceso y disponibilidad de semillas y alimentos. El mercado impone a la comunidad un consumo excesivo de bienes innecesarios y control de los precios, hasta fomentar la desmotivación y menosprecio por el trabajo en el campo.

El enfoque de RNSC, precisa de estrategias para revalorizar el campo, para mejorar la producción local, las redes de agricultores, los mercados locales y comunitarios regulados y administrados por los mismos campesinos, que ayuden a darle valor agregado mediante sistemas participativos de garantías y sellos de confianza, donde la relación productor consumidor sea directa, no solo en una transacción monetaria sino para tejer redes de amistad y consumo responsable, respetando el derecho a la alimentación sana y apartándose del consumo de elite que estratifica y fragmenta las sociedades rurales.

La figura de RNSC, debe ayudar a superar la incertidumbre sobre los programas que promueven los valores agregados a la conservación como mecanismo de distribución equitativa de los beneficios, entre ellos, el pago por servicios ambientales, donde existe un fuerte desconocimiento de los propósitos centrales y de cómo acceder a ellos, entre otras cosas porque gran parte de estos programas están diseñados para someter a las poblaciones rurales a los estándares en los nuevos modelos mercantilistas del desarrollo verde.

 

 

Las proyecciones del proceso de RNSC

Una proyección en el corto y mediano plazo para la región del Duende, es consolidar los sistemas municipales de áreas protegidas (SIMAP), en los municipios de Calima el Darién, Riofrío y Trujillo. Los SIMAP son instrumentos de incidencia en la política pública que articula la participación de diversos actores sociales, políticos e institucionales en su afán de contribuir con la implementación de la política ambiental del país. Estos esfuerzos han de generar un SINAP más participativo, representativo, incluyente y eficientemente gestionado, que mantenga y mejore los ecosistemas, la biodiversidad, sus bienes y servicios, contribuyendo también al alcance de metas en el plan nacional de gestión integral de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos (PNGIBSE), en el marco del cumplimiento del Convenio de Diversidad Biológica. Todo lo anterior, sin apartarse y en estrecha relación con la protección de los medios de vida del sector rural.

Los SIMAP son cruciales en un escenario de cambio climático y posconflicto. Estos escenarios suponen un reto sin precedentes para la institucionalidad y la política ambiental en su propósito de ajustar la estructura del Estado y el ordenamiento territorial, que satisfaga las necesidades de la población objeto en relación al suministro de bienes y servicios ecosistémicos, generación de ingresos, alimentación, etc. Todo esto en el marco de un desarrollo sostenible que asegure también, la continuidad de las condiciones ambientales favorables. Adicionalmente, ayudarán a las familias en la exigibilidad de sus derechos y la veeduría planificada, con la integración y participación de un conjunto de actores y mecanismos que potencialicen sus impactos frente a la toma de decisiones de carácter ambiental en los planes de ordenamiento territorial y planes de desarrollo municipal; y que canalice otros beneficios como la exención de impuestos de las áreas destinadas a la conservación, incentivos para la producción sostenible y agroecológica, el ecoturismo y el turismo de naturaleza.

 

José Humberto Cárdenas[1]

Jonathan Granobles Cardona[2]

Wilfredo Aranzazu Zapata[3]


[1] Fedena. Asesor para asuntos de producción sostenible y cambio climático. C.E. humcar06@hotmail.com

[2] Fedena. Director de investigaciones biológicas.  C.E. jnathanoblesc@gmail.com

[3] Fedena. Profesional en sistemas de información geográfica. C.E. ara-wil@hotmail.com

 

Bibliografía

 

Acuerdo 029 del 9 de Agosto de 2005, por medio del cual se declara el Páramo del Duende como Parque Natural Regional y se adoptan otras disposiciones.

DECRETO 1996 DE 1999. Diario Oficial No 43.751, del 21 de octubre de 1999. Ministerio del Medio Ambiente. Por el cual se reglamentan los artículos 109 y 110 de la Ley 99 de 1993 sobre Reservas Naturales de la Sociedad Civil (octubre 15).

LEY 165 DE 1994. Reglamentada por el Decreto Nacional 2372 de 2010. Por medio de la cual se aprueba el "Convenio sobre la Diversidad Biológica", hecho en Río de Janeiro el 5 de junio de 1992. Publicada en el Diario Oficial No. 41.589, de 9 de noviembre de 1994.

LEY 99 de 1993. Por el cual se crea el Ministerio del Medio Ambiente, se reordena el sector público encargado de la gestión y conservación del medio ambiente y los recursos naturales renovables, se organiza el Sistema nacional Ambiental - SINA - y se dictan otras disposiciones.

Proyecto Fondo FOS – Fundación FEDENA (2.016). Promoción del Sistema Municipal de Áreas Protegidas – SIMAP, para el Municipio de Riofrío, Valle del Cauca – Colombia.

Publicado en Julio 01 de 2016| Compartir
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