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El manejo comunitario del agua en Ocaña. La experiencia de la Asociación Adamiuain

Cristo H. Miranda, Julio 31 de 2006, Este artículo ha sido consultado 2471 veces

Cristo Humberto Miranda (1)

Desde mediados de la década del setenta y durante los años ochenta, la comunidad del sector norte de la ciudad de Ocaña, departamento de Norte de Santander, enfrentó un problema de escasez de agua y la incapacidad de las empresas estatales de aguas, para brindar una solución inicialmente por parte del departamento y posteriormente del municipio. 

Habiendo padecido por cerca de 15 años, la comunidad se unió alrededor de un líder, “Cristóbal Navarro”, con la idea de dar solución a este problema y para ello se creó una organización comunitaria para construir su propio acueducto; ideal que se fortalece y toma cuerpo en 1985, dando inicio así a la Asociación de Amigos Usuarios del Acueducto Independiente “Adamiuain”. 

Sus socios con escasos recursos y su trabajo arduo y tesonero inician el proceso. En año y medio se construye una bocatoma, colocando la red de conducción de cinco kilómetros, también se construye un tanque de almacenamiento, se adaptan las mallas para distribución. En noviembre de 1987, se comenzó a surtir de agua a las seiscientas familias del sector norte de Ocaña. Sin embargo aparece un problema: la estratificación para el cobro del servicio. Se hace entonces un estudio socioeconómico, clasificando a las familias en tres grupos de acuerdo a su capacidad económica de una forma justa y equitativa. Sin embargo la clasificación fue destruida por la Ley 142 de 1994 y el municipio hace una estratificación de acuerdo a una metodología genérica, para todo el país, y obliga a Adamiuain a aplicarla, situación que colocó en desventaja a muchas familias, quedando unos muy pobres en estrato altos por vivir en una calle pavimentada o por tener arreglado el frente de las viviendas; destruyendo así uno de los principios de equidad que la misma comunidad había diseñado. 

Otro proceso que ganó la comunidad con este proyecto fue el de administración; proceso que ha permitido formar líderes, visión microempresarial y administración de funciones y procesos con personal de la misma comunidad, generando toda una gestión administrativa pero comunitaria (sin costo para los usuarios en cuanto a la dirección) pero con unos costos en cuanto al personal básico, como fontaneros, cuida-bosques, secretaria, celadores, servicios públicos, papelería, trasporte, mejoramiento de infraestructura y administración y cuidado de la reserva forestal, que la propia comunidad ha constituido, protegido y ampliado para beneficio de la cuenca de la “quebrada Brava”, la cual abastece el acueducto comunitario. 

La iniciativa de constituir también una reserva forestal surgió a raíz del intenso verano, que en los primeros meses de 1991, mermó el caudal de la quebrada Brava en forma considerable, por lo cual un grupo de miembros de Adamiuin, al hacer un recorrido de verificación de la cuenca observaron que los pobladores de ésta, vivían de cultivos de subsistencia, denominados “pancoger”, que requerían la tala total del bosque y además completaban su sustento con la venta de leña y carbón, lo cual había destruido casi toda la cobertura forestal. Se toma conciencia de que el problema de estas familias era estructural, por su situación socioeconómica, y por la baja rentabilidad de su producción. Se genera entonces, como respuesta, una estrategia de educación no formal para estos pobladores y a la vez, se crea un rubro dentro de la tarifa del agua domiciliaria en el sector urbano para destinarlo a la búsqueda de soluciones alternativas, que propendan por atacar el problema; es así como se promueve la solución. Luego se inicia la compra de parte de los predios campesinos para llegar en trece años a completar la adquisición de aproximadamente 1050 hectáreas, que hoy constituyen la reserva forestal de “quebrada Brava”. 

El proceso se sigue consolidando y a finales del año 1996, se logra poner en funcionamiento la planta de tratamiento para potabilización del agua, con el esfuerzo de la comunidad y con algunos apoyos de entes como Ecopetrol, el municipio de Ocaña y la Central Cooperativa de Servicios - Cencooser; pasos estos que han sido fundamentales para presentarnos como organización ajustada a los requerimientos de la Ley 142 de 1994, que exigen la figura de “empresa prestadora de servicios públicos”, lógicamente con diferencias por ser comunitaria y sin ánimo de lucro. Sin embargo estamos presionados por todas las normas, en particular por la mencionada ley, que no mira la diferencia entre lo público comunitario y la prestación de un servicio público por entes privados. Estos últimos no hacen ningún esfuerzo por lo ambiental y todo lo solucionan pagando tasas retributivas y compensatorias por el uso del agua y la alta contaminación que causan a las fuentes hídricas; y en este sentido, las Corporaciones Autónomas Regionales –CAR– como entes de control del Estado no impulsan verdaderas soluciones sino que se limitan, en el mejor de los casos, a aplicar unas tasas retributivas que no compensan. 

Teniendo en cuenta esta breve exposición de algunos avances y problemas que ha vivido y sorteado Adamiuain, y también basado en el conocimiento de la existencia de muchos procesos de acueductos comunitarios a nivel nacional, consideramos necesario y justo que logremos un proceso para ajustar la legislación frente a la administración del agua a través de las propuestas de las organizaciones comunitarias, que de cuenta y resalte la posibilidad de acceso al agua desde formas más sociales y sobre todo, que debe ser considerado como un derecho humano y un bien público, que puede ser manejado y preservado por la comunidad. 

Además, frente a las políticas mundiales de privatiza­ción del agua con un claro interés de las multinacionales, hacemos un llamado para propiciar una gran discusión desde los acueductos comunitarios urbanos y rurales, para generar y apoyar la formulación y negociación de una política pública, que nos permita seguir existiendo en un futuro próximo y defender el agua como un derecho inalienable.

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[1] Miembro de la Junta Directiva de Ecofondo y de la Junta de Veeduría de Adamiuain. C.e: crisma721@yahoo.es

Publicado en Julio 31 de 2006| Compartir
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