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Experiencias Locales

Anotaciones sobre la experiencia de bancos de semillas en Antioquia

Lilliam Eugenia Gómez Álvarez / Alejandro Henao Salazar, Colombia, Febrero 17 de 2014, Este artículo ha sido consultado 332 veces

Es conocido que la principal fuente de energía de la humanidad es el alimento, él es, en última instancia, el motor de todas nuestras luchas. Poseerlo es indispensable para acabar con el hambre, pero ligado a ello está la soberanía alimentaria, la cual es imprescindible, ya que debe garantizar a cada país la capacidad de poder alimentarse con su propia producción agraria sana y sostenible.

El conocimiento que los campesinos han heredado de sus ancestros es necesario ponerlo al servicio de todos, no sólo ellos siembran más del 70% de los alimentos que cada habitante de Colombia encuentra en su plato todos los días, sino también gracias a su labor se enriquece y mantiene vivo nuestro patrimonio fitogenético.

De hecho, en el mundo actual los/as campesinas crían cuarenta especies de ganado con casi ocho mil razas, además de esto siembran cinco mil variedades de los cultivos domesticados y como si esto fuera poco han aportado más de 1'900.000 variedades vegetales a las existencias genéticas del planeta (Grupo ETC, 2010).

Quien controle las semillas controlara los alimentos y quien controle los alimentos maneja uno de los biopoderes más determinante de los tiempos venideros, el control económico, político y cultural de la población.

La escuela de agroecología campesino a campesino es uno de los procesos que abordan este quehacer en el departamento de Antioquia y donde los “bancos de vida” son un componente vital. Estos se han conformado con los integrantes de la red de custodios de semilla de los municipios y veredas, donde se llevó a cabo este proceso.



¿Por qué se justifican los bancos de vida?

Los bancos de semillas comunitarios, o bancos de vida, son también espacios para los debates de saberes y para crear tejido social. Los bancos no trabajan con protocolos sofisticados de laboratorios científicos, sino con saberes populares. Trabajan para enriquecer la colectividad, ya que los saberes populares son propiedad común; permitiendo la defensa de los pequeños agricultores y de sus semillas como un bien común.

Al conseguir que los campesinos y las comunidades nativas tengan el control de los recursos genéticos vegetales, representados en la posesión las semillas de vida o nativas y el conocimiento tradicional, como la sola forma de conseguir la soberanía alimentaria, se permite una existencia digna para ellos y las futuras generaciones

A través de talleres interactivos sobre el cultivo y la conservación de semillas se ha colaborado para que las comunidades mantengan reservas, tanto en las fincas madres, como en los bancos comunitarios. Con varias redes de custodios y otras fincas productoras, se conservan su propia producción e intercambian con el banco y las fincas madres, permitiendo así que cada red arranque de esta forma su propio proceso. Se suma a esto, la recuperación y aprendizaje de la transformación en los alimentos ancestrales, como una alternativa para los consumidores, obteniendo así una alimentación no solo nutritiva, sino segura y como estrategia para vivir dignamente en el campo.

Se agrega al proceso el despertar conciencia hacia el cuidado de la tierra, proporcionando una producción alimentaria dentro de una reserva forestal, como territorio sagrado para la vida, el cuidado y el conocimiento; la comercialización justa, el trueque, a través de la red. Este concepto nos hace pensar en el termino nodo, que son agrupaciones por donde cruzan algunos tejidos o hilos que en conjunto forman una red, cada nodo puede tener sus propios hilos, articulaciones y relaciones diferentes y autónomas.



El objetivo motivador de esta experiencia

Nos motivó el compromiso ideológico de promover la creación de los bancos de semillas, para la promoción y defensa de la soberanía alimentaria de las comunidades campesinas, nativas y afrodescendientes en varios de los municipios de Antioquia.

Hoy, cuando hemos llegado a depender de un puñado de variedades comerciales de frutas, cereales y verduras vemos que se han perdido miles de variedades de nuestra herencia ancestral. Un ejemplo de esto, es que durante el último siglo han desaparecido más de la mitad de las variedades de alimentos. Y a nivel pecuario de las ocho mil razas de ganado conocidas 1.600 están en peligro de extinción o ya extintas.

El mundo lo han convertido progresivamente en un lugar dependiente de las soluciones tecnológicas y homogenizantes, en donde, quien controle la semilla controla los alimentos y la energía. Este control conlleva a monopolios económicos y políticos que permiten el afianzamiento del sistema imperante. Una frase lapidaria de Henry Kissinger (Secretario de Estado de EEUU entre 1969 y 1977) nos lo recuerda: “Controla el petróleo y controlarás las naciones; controla los alimentos y controlarás a los pueblos”.

Al considerar la semilla como una mercancía que debe ser protegida por medio de patentes, hecho que beneficia a unas pocas compañías privadas de semilla, resulta necesario entonces dar una mirada ecológica y humanista, para que las semillas sean consideradas como patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. Ya que son las semillas la fuente de la vida, la encarnación de nuestra diversidad biológica y cultural, el vínculo entre el pasado, el presente y el futuro de la evolución, es decir son la propiedad común generacional que nos une.



La búsqueda y el establecimiento de diálogos de saberes

Fue necesaria conformar paulatinamente y en forma permanente la identificación y selección de las fuentes de semilleros y sus custodios en diferentes regiones del departamento. Para ello se realizaron visitas a cada una de las fincas de las zonas para la identificación y elección de la finca madre, que se convertirá en banco de semilla. Así se realizaron visitas de seguimiento en las cuales, estableciendo un diálogo de saberes, se procedía a realizar talleres interactivos de motivación para garantizar la recolección y almacenamiento de semillas nativas y otras plantas promisorias.

Estos conversatorios con la comunidad servían de intercambios de saberes sobre: mecanismos de conservación de materiales genéticos valiosos; de información y divulgación de técnicas sobre semilla, para su manejo; conocimientos adquiridos para la colección, así como entender la necesidad de mantener colecciones activas, donde las semillas estén disponibles para su multiplicación y distribución, explicando como garantizarar el nivel de viabilidad de las semillas, o germoplasma, destinado a la colección; reduciendo al mínimo la permanencia transitoria de las semillas en condiciones ambientales, que afecten su conservación en forma adversa; manteniendo un control de dichas condiciones.

Donde era necesario comprender los cuidados de almacenar semillas limpias, libres de semillas de plantas arvenses, plagas y enfermedades, en una palabra solo se almacenan semillas sanas. Se debe mantener en permanencia un número que oscilara entre 1.500 y 2.000 semillas viables por procedencia. Para ello se requiere de pruebas permanentes, reproducción y renovación constante.

Así mismo, se desarrolló un trabajo exhaustivo con énfasis en despertar conciencia en forma permanente para la realización de cultivos de manera agroecológica, dentro de las parcelas de realización de los semilleros, explicando la necesidad del manejo de zonas donde haya reserva forestal. En estas zonas es vital la de conservación ecológica, lo que se considera de gran importancia para el futuro, puesto que allí se van a poder aislar las semillas de la contaminación transgénica y química del campo.

Se realizaron salidas de prospección al campo para establecer momentos de floración y de este modo prever el tiempo de recolección de semillas de plantas nativas de la región. De esta manera se llevó a cabo un mapeo de distribución de semillas en las distintas veredas, permitiendo la constitución de una red que siguiera interviniendo en las comunidades con capacidad para el manejo y las evaluaciones.

En este proceso era necesario que las comunidades nativas y campesinos comprendieran los tipos de mercados comunitarios que se debían tejer a través de la red, lo que es algo muy diferente a la apropiación privada del bien común; siendo esta una de las características más destacadas a la que nos han tenido acostumbrados el sistema capitalista que hemos vivido. En donde se desconoce que existen los bienes comunes y las propiedades colectivas de los recursos naturales, como: el agua, el suelo, el aire y las semillas nativas.

Estas semillas nativas las debemos defender e impedir que de ellas y de nuestros conocimientos, se conviertan apropiación privada por parte de las multinacionales y los Estados dominantes. No se puede permitir que las grandes transnacionales compren nuestras semillas nativas y con ellas desarrollen tecnologías para producción de semillas transgénicas a partir de ellas, con el objetivo claro de tomarse todo el mercado de semillas como una estrategia inicial de apropiación de toda la cadena alimentaria.

Es necesario también comprender que la alimentación y nutrición es apropiada con el medio, y que de esta se desprende el consumo en donde también los contenidos son importantes. La recuperación de nuestra dieta original nos conecta con la recuperación de nuestra identidad y con el trabajo político de saber qué comemos y a quién beneficiamos con ello. Aquí entra entonces a tomar protagonismo la cadena alimentaria que arranca en la semilla, que es el símbolo más poderoso de la vida, esas semillas legadas por la madre tierra que han sido transformadas en alimentos por indígenas y campesinos en un proceso común que lleva más de diez millones de años; la transformación que de ellos se hace para su conservación, ligada al consumo y la distribución o comercialización. Saber para quien sembramos, es parte trascendental pues de esta nace una alianza para la apropiación colectiva de la cadena alimentaria.

Nuestros aliados naturales son los mismos indígenas y campesinos pequeños y medianos con su potencia creativa y productiva, la apropiación propuesta de la cadena alimentaria se da en una articulación entre procesos campesinos y procesos populares, entre la potencia productiva de los pequeños agricultores y la potencia productiva organizada. Cooperando entre sí en un emprendimiento de procesos que se unan para crear alternativas para la soberanía alimentaria de nuestros pueblos, procesos en el que decidamos andar unos trayectos juntos.



Feria de trueques, cambios o “cambalaches” de semillas

Para las comunidades nativas, pequeños agricultores, campesinos y nuevos campesinos, que se resisten a ser desplazados de sus tierras, que no conciben su vida sin tierra, se plantea también componer nuevas herramientas para la construcción de un mundo con los valores de la tierra. Estas nuevas herramientas a veces tienen que ver con combinar diferentes formas de trabajo, material, inmaterial, afectivo, comunicativo, que nos permita tejer redes de intercambio de productos.

Era necesario entonces organizar un “trueque o cambalache”, donde se intercambien semillas y productos manufacturados por las comunidades. El trueque es la forma de intercambio más común y antigua del mundo. El canje de productos sin dinero, lo han practicado en algún momento todos los pueblos. El trueque directo, llamado también reciproco, permite el intercambio de productos entre dos personas, en el mismo momento, por cosas del mismo valor. También puede ser multi recíproco, porque permite que el intercambio se dé entre muchas personas; en distintos momentos; por productos de distinto valor, el comercio justo como alternativa para el desarrollo equitativo. El comercio ético y solidario y el trueque constituyen una de las pocas alternativas que poseen los pequeños productores rurales; ellas son actividades basadas en el dialogo, la transparencia y el respeto realizadas en asociación con otras personas, las cuales buscan un beneficio equitativo para mejorar el bienestar de sus asociados y el de su familia.



Bibliografía de base

Corporación Colombiana Sostenible 2007, Sistema de Trueque y manual para organizadores.

Gómez, Lilliam E. 2006, Conceptos básicos para manejo agroecológico de cultivos. Corantioquia.

Grupo ETC, 2010

Internet: http://www.webcolombia.com/alelopatia/Plantas_Acompanantes_3.htm

http://www.urueco.org.uy/menu/manejo_agro/asoc_de_cultivos.htm

Instituto Interamericano de Cooperación para la agricultura, 2008, El Comercio Justo como alternativa para el desarrollo equitativo.

Ongs 2007, Frutos de Utopía org.2007, Reservorios de semillas.

Recab, 2008, Asociación Red Colombiana de Agricultura Biológica.



[1] Lilliam Eugenia Gómez Álvarez, Ph.D. Eco-Etología, Ing. Agrónoma. C.e: lilliameugenia@une.net.co

[2] Alejandro Henao Salazar, Biólogo, MCs. Agroecología, Candidato a Ph.D.

Publicado en Febrero 17 de 2014| Compartir
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