CORPORACIÓN

GRUPO
SEMILLAS


COLOMBIA

Publicaciones

Revista Semillas

Gráfica alusiva a 67/68

Edición
67/68

Revista Semillas

Suscribase por $45.000 a la revista Semillas y reciba cuatro números, dos por año

Equipo Editorial

Comité coordinador
Germán A. Vélez
Mauricio García
Yamile Salinas Abdalá
Dora Lucy Arias
Fernando Castrillón
Gladys Moreno
Laura Mateus
Viviana Sánchez Prada
Director:
Germán A. Vélez Ortíz
Editora:
Viviana Sánchez Prada
Fotografías:
Camilo Toro García
Viviana Sánchez
archivo Grupo Semillas
otras tomadas de internet.
Ilustración portada:
Kevin Johaan Correa Valenzuela
Obra contraportada:
Coordinación de comunicaciones Grupo Semillas
Publicación auspiciada por Swissaid

Experiencias locales

Organización campesina y el ordenamiento en la región de La Macarena: Los colonos del interfluvio Lozada-Guayabero

Segio Borda León * Consultor. Ingeniero agrícola. Maestro en territorio, conflicto y cultura., Colombia, Septiembre 25 de 2017, Este artículo ha sido consultado 172 veces

Para entender el contexto regional en la región de La Macarena, se deben dejar de un lado los límites político administrativos, las figuras de ordenamiento ambiental establecidas en los marcos jurídicos e invitar al lector a conocer los escenarios de los procesos sociales desarrollados en este territorio, en donde por un lado su importancia ambiental se reconoce a partir de la integración de las tres regiones naturales de Colombia[1], pero por otro lado se constituye en una válvula de escape a los conflictos sociales generados en la región andina. (Borda, 2013).

 

 

Antes de que emergiera la cordillera de los Andes, la Serranía de La Macarena, ya existía haciendo parte del Escudo Guyanés, un sistema montañoso independiente que emergió durante el periodo cámbrico, superior a unos 1.800 años, probablemente fueron los centros de dispersión para las diferentes especies de flora y fauna que poblaron el resto del continente (Botero, 1937; Oppenheim, 1941; Idrobo, 1984).

El parque nacional natural - PNN, Tinigua fue creado en el marco del decreto ley 1989/1989, por el cual se declara área de manejo especial de la macarena - AMEM, se clasifica y zonifica su territorio y se fijan sus límites reales, cubre una superficie de 208.000 hectáreas, ubicadas en los municipios de La Macarena y La Uribe, en el departamento del Meta. Por su ubicación, esta área se caracteriza por la gran variedad de especies y cursos de aguas que regulan y enriquecen el alto río Guaviare y más abajo el Orinoco, además presenta una alta diversidad de bosques y varias especies de primates. Inicialmente el parque fue colonizado por campesinos, provenientes del municipio de La Macarena, antes de la creación del parque. El poblamiento más significativo del parque provino del Caquetá, impulsado por el desplazamiento de campesinos del Caguán, Guayas y Yarí, por la guerra y fumigaciones para la erradicación de cultivos de uso ilícito en ese departamento. (Parques Nacionales Naturales, 2005).

En esta región los pobladores se han organizado en diversas asociaciones campesinas, para el caso del PNN Tinigua se destaca la asociación Ascal-g, asociación campesina ambientalista de los ríos Losada y Guayabero - Ascal-G, dada sus iniciativas de conservación de los recursos naturales, representada en el ordenamiento de su territorio. Cada asociación posee una identidad propia, y unas normas para el cuidado del medio ambiente, sin embargo estas se ven representadas en una única propuesta de ordenamiento territorial representada en la Corporación para la defensa ambiental y el desarrollo sostenible en el AMEM, la cual es una organización campesina de tercer nivel que agrupa al menos veintiún (21) organizaciones campesinas y dos (2) resguardos indígenas.

La ocupación en el interfluvio Losada-Guayabero por parte de los campesinos se ve acelerada por la llegada de diferentes actividades económicas, éstas contribuyeron a la construcción de la actual territorialidad por parte de sus habitantes. A continuación se mencionan las actividades económicas que se desarrollan allí en orden cronológico: la tigrería, la madera, la coca, y la ganadería. (Borda, 2013).

La extracción de la madera, corresponde a una actividad económica, centrada en el aprovechamiento del árbol de carrecillo, tal como lo señala un poblador de la región:

“Históricamente esta es una región en colonización. Había una población flotante que se dedicaba exclusivamente a la extracción de madera de carrecillo; por aquí todavía no había colonización, o si había pero había muy poca…se veía montones de madera a la orilla del río. En ese proceso como yo no tenía ni mulas, ni nada, yo llegaba a donde el dueño de la tierra, para que me vendiera al porcentaje, yo pagaba el aserrador, el arriero todo y yo estaba pendiente de que madera se cortaba y que salía al río, el capital no era mío, yo manejaba el capital de otro que me había dado para que yo trabajara. (Losada Guayabero H.d., 2004) de (Borda, 2013).

Las primeras áreas destinadas a la ganadería, son el resultado de la extracción de madera, eso dejaba terrenos con áreas suficientes en selva (montaña), que pudieron ser adquiridos a bajo costo por los campesinos y como su único capital era su fuerza de trabajo, establecieron praderas para pasto, y nuevamente se aprovecharon de ellos, los personajes con capital que financiaron el ganado, algunos colonos lograron consolidar medianas

ganaderías y otros por el contrario en la actualidad no poseen la tierra o tienen áreas muy pequeñas, como ellos mencionan “funditos” o “finquitas”. El desarrollo de ganadería en la región, permite a la comunidad la construcción de las carreteras y escuelas para cada una de las veredas del área de la asociación campesina - Ascal-G[1] y en general la infraestructura que en la actualidad se encuentra en el Interfluvio Losada - Guayabero.

La ausencia de las instituciones del Estado han obligado a la comunidad campesina del Losada - Guayabero, a mantener autonomía y autodeterminación, asociada a un espacio físico. Se destaca el papel jugado por la organización comunitaria en la autogestión de obras de infraestructura para la región y la construcción de una política orientadora en los aspectos de relacionamiento interno y de sus habitantes con otras regiones y el Estado. A continuación, observaremos algunos referentes de los resultados de la organización comunitaria y algunos aspectos de su orientación política:

Ascal-G y las comunidades lograron por autogestión la construcción de escuelas, carreteras, puentes y la explotación de la naturaleza de manera adecuada, tratando de causar el menor impacto posible al medio ambiente. Hace dos años se implantó el impuesto de 5.000 pesos por cabeza de ganado para el mantenimiento de la malla vial y la apertura de nuevas vías para la región, lográndose un rotundo éxito en esta materia. Los acuerdos logrados con la participación democrática de la comunidad son el motor que logra el desarrollo armónico en varios aspectos tales como: protección de la flora, fauna, fuentes de agua, regularizar la cantidad de pasto y terrenos para cultivar comida, construcción de carreteras, puentes y creación de normas de convivencia. (Ascal-g, 1994) en (Borda, 2013).

Lo que si resulta particular y a la vez se constituye en un elemento unificador de la comunidad campesina del Losada - Guayabero, es el reconocimiento de la importancia de los recursos naturales que tienen en el territorio y a nivel nacional e internacional. A continuación, se señala como nacen las primeras iniciativas de conservación de los recursos naturales en el área:

..Los primeros núcleos[2] se dedicaron a derribar montañas y explotar las especies madereras avanzando rápidamente  las manchas de pastos y corriendo la selva, con la idea de sacarle el máximo provecho, sin embargo un grupo de campesinos viendo que al ritmo que iba la explotación del bosque pronto no quedaría nada, decidió reunirse y conformar la asociación para que velara por la protección del medio ambiente y mediante acuerdo en que participa la comunidad reglamentando los usos y la cantidad de montaña a tumbar anualmente y otras disposiciones en cuanto a la protección de las aguas, las márgenes de los ríos, la explotación maderera, la prohibición de la caza de animales en vía de extinción. (Ascal-g, 1994) en (Borda, 2013).

Es fundamental mencionar que el proceso de conformación de la representación del poder político del territorio, a través de la construcción del proceso histórico de la asociación, es precisamente a través de este agente de poder que se configura el ordenamiento que hoy se observa en el territorio. A pesar de la hegemonía del grupo armado ilegal, el ordenamiento surge de un proceso de concertación del conflicto entre estos dos actores, en donde no se evidencia la participación del Estado.  

En general estos territorios frontera de colonización, son un ejemplo de espacios vacíos de gobernabilidad del Estado, la ausencia del Estado, está representada en la falta de institucionalidad, generando las condiciones de adaptabilidad por parte de las comunidades, representada en una ejemplar organización comunitaria, que reconoce la solidaridad como la única posibilidad de supervivencia y de superación de la pobreza.

Lo que se evidencia es la confrontación en la práctica de dos racionalidades en la ordenación del territorio: de un lado la realizada por las comunidades que siguen técnicas de apropiación cultural, basadas en su propio enfoque de desarrollo y de otro lado la ordenación del territorio dada desde el espíritu de normatividad, considerando esta condición específicamente para los territorios frontera de colonización, utilizando como  análisis de caso, los conflictos relacionados con el ordenamiento del territorio en el interfluvio Losada-Guayabero.

 

 

Wilches Chaux, menciona que existen diferentes enfoques de ordenamiento territorial, entre los cuales se tiene el normativo, el técnico – oficial - occidental, el tradicional indígena. (Chaux-Wilches, 2007). Ahora, en un enfoque de ordenamiento territorial surgido desde los mismos colectivos sociales, es posible asumir o aceptar que siempre toda comunidad practica el diseño de sí misma, toda comunidad humana ha tenido un diseño de sí misma, a veces parece diseño caótico que no pasa por la reflexión teórica, pero que de todas formas hay un diseño allí. Escobar ha denominado a este ordenamiento realizado por las mismas comunidades como el diseño autónomo, caracterizado por que es la misma gente quien define su realidad, lo que el diseño autónomo pretende establecer o crear, realmente, es un sistema de investigación de la realidad, un sistema de aprendizaje de ella, no es tanto un esquema de cómo actuar en la realidad, sino que planteado en una forma correcta, nos propone dos grandes desafíos sobre ¿cómo pensar esa realidad?, ¿cómo investigarla?. (Escobar, 2002). Estos interrogantes a su vez nos cuestionan en la actualidad sobre cómo incorporar esas pautas del ordenamiento, surgidas desde las mismas comunidades, en este escenario de la implementación del punto uno de la reforma rural integral del acuerdo de paz.

De nuevo surge una inquietud asociada a la proyección de los futuros escenarios para estos territorios, ¿la iniciativa de conservación hoy legitimadas por la misma comunidad se mantendrán en el tiempo y con otros actores de poder en el territorio? y por otro lado ¿las iniciativas de ordenamiento actuales, apropiadas por las comunidades campesinas, podrían servir para construir una sinergia para la gobernanza con el Estado, en el actual escenario de implementación de los acuerdos de paz? y esto enfrentado a la actual expectativa de implementación de un modelo modernizador para el sector rural, basado en la agroindustria y la explotación minero-energético, el cual para los años cincuenta pudo haber contribuido el desplazamiento de los pequeños campesinos fuera de la frontera agropecuaria[3].

La idea de concebir la ocupación organizada de campesinos en las áreas de interés ambiental, como una oportunidad de conservación, surge desde las mismas comunidades campesinas que habitan estas áreas, teniendo en cuenta la particularidad de las territorialidades construidas por los campesinos para algunas áreas al interior de parques (que prohíben el desarrollo de actividades agropecuarias y la adjudicación de baldíos)  o sus áreas de influencia, donde resultado de la apropiación del espacio de estas comunidades rurales han construido un diseño autónomo del ordenamiento de su territorio, el cual incluye la preservación de grandes áreas de bosque natural, las cuales sería imposible preservar a través de las acciones del mismo Estado, dado su baja gobernabilidad en dichas áreas.

Por otro lado es deber del Estado redistribuir los beneficios, sociales, ambientales y económicos derivados de estas áreas de interés ambiental, con los habitantes históricos de estas regiones con el objeto de construir una sociedad más igualitaria. Y es en la actualidad que surge una oportunidad para solucionar estos conflictos de ocupación de los campesinos en áreas de interés ambiental, donde a partir de las estructuras organizativas de las comunidades campesinas que se encuentran asentadas en estos territorios, es posible implementar instrumentos viables y factibles para la protección de los recursos naturales, a partir de la adjudicación de terrenos a organizaciones campesinas, (cuyos miembros tengan características de economía campesina) para su preservación, restauración, uso sostenible y protección de su identidad cultural.

 

Segio Borda León * Consultor. Ingeniero agrícola. Maestro en territorio, conflicto y cultura. C.e. bboorrddaa@gmail.com

 

Bibliografía

Ascal-g. (13 de 06 de 1994). Junta Directiva Ascal-g. Boletín Ascal-g. Centro Poblado San Juan de Losada, Colombia, Losada-Guayabero.

Bernal, A. (2005). Otra mirada al Ordenamiento Territorial. Perspectiva Geográfica N. 3.

Borda, Sergio (2013). Ordenamiento territorial en una frontera de colonización: entre la legitimación normativa y la legitimación social. Análisis de caso: los colonos del interfluvio Losada-Guayabero.

Chaux-Wilches, G. (2007). El Ordenamiento territorial una herramienta para la gestión del riesgo. Bogotá: Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá y el (EIRD) Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres Naciones Unidas.

Escobar, A. (2002). Globalización, Desarrollo y Modernidad. Medellín.: Corporación región Medellín.

Fajardo, D. (1993). Espacio y Sociedad. Bogotá: COA.

Feixa, C. (2006). Imaginación autobiográfica. Periferia N. 5.

Losada-Guayabero, H. d. (8 de 10 de 2004). (S. B. León, Entrevistador)

Universidad Nacional. (1989). Reserva Biológica de la Humanidad. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

 

 


[1] La integración de las tres regiones naturales de Colombia, hace referencia, a que la región de La Macarena, representa la conectividad especial entre la región andina, región amazónica y orinocense, esto le da una gran importancia en términos de trasporte de los recursos de flora y fauna.

[2] Asociación Ascal-g, asociación campesina ambientalista de los ríos Losada y Guayabero -Ascal-g, en los límites de los municipios de La Macarena y San Vicente del Caguán, en los departamentos del Meta y Caquetá, con una superficie de 323.825 hectáreas.

[3] Con el propósito de evitar el deterioro de los recursos naturales del territorio, la comunidad del Losada-Guayabero, establece normas, para las cuales la estrategia de seguimiento es montada dentro de su estructura organizativa, es decir grupos de veredas que conforman los núcleos, y a su vez se tiene la Junta Directiva de la Asociación Ascal-G.

[4] Estas modernas políticas de planificación fundamentadas en la agroindustria, generaron el desplazamiento de los pequeños campesinos de los mejores suelos del país: Las planicies del Valle del Cauca, Tolima, Cesar, Atlántico y tardíamente las terrazas del Ariari, en el Meta; que eran los territorios heredados del proceso de concentración de las haciendas. (Fajardo, 1993) (p. 208).

 

Previsualizar Archivo



Publicado en Septiembre 25 de 2017| Compartir
compartir en facebook compartir en facebook

Recomiende este contenido

Los campos marcados con (*) son obligatorios






Do not fill, please:

Grupo Semillas

Calle 28A No. 15-31 Oficina 302 Bogotá Teléfono: 2855144 Telefax: 2855728 Bogotá, Colombia. semillas@semillas.org.co
Sitio web desarrollado por Colnodo bajo autorización del Grupo Semillas
MAPA DEL SITIO | CONTACTENOS