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Curando con recursos propios

Asociación Tierra y Vida, Nicaragua, Enero 27 de 2003, Este artículo ha sido consultado 6370 veces

Promotores y promotoras de salud de Carazo - Nicaragua La Asociación Tierra y Vida inició un trabajo de educación en salud con la población de las comunidades de los municipios de Santa Teresa y La Conquista en 1989, con el objetivo de contribuir a mejorar las condiciones de salud familiar y comunitaria a través de la medicina alternativa, nutrición e higiene. En el proceso se destacaron algunas mujeres y hombres que asumieron un rol activo y han continuado impulsando acciones de medicina preventiva como promotoras de salud.

La iniciativa surge en dos comunidades, a través de la atención directa por medio de consultas médicas naturistas y capacitación a las mujeres que ya curaban con plantas a través del conocimiento  empírico. Se brindó capacitación en la elaboración de infusiones, masajes, técnicas para diagnóstico y curativas como la aurículo puntura, reflexoterapia de pies y manos y ejercicios bioenergéticos.

Hoy son un grupo de 76 mujeres y hombres en 21 comunidades, dedicadas y dedicados a curar y prevenir enfermedades comunes, rescatando el conocimiento y  uso de plantas medicinales y respondiendo a las familias campesinas en el campo de la salud, dado que el Ministerio de Salud no cubre las necesidades de esta población que se vuelve cada vez más vulnerable.

A raíz del huracán Mitch, a finales de 1998, las enfermedades respiratorias y de la piel se incrementaron en las comunidades, la situación económica se tornó mas difícil y los problemas de acceso a los servicios de salud se agudizaron, entonces las y los promotores de salud organizados conforman un botiquín de medicina natural con el aporte de SWISSAID - Nicaragua, para dar respuesta a las demandas de la población, teniendo gran impacto en la reducción de las enfermedades y convirtiéndose en una alternativa de salud viable y sostenible.

En la actualidad existen 15 botiquines funcionando en igual número de comunidades, los cuales son manejados por las promotoras y los promotores, mediante un trabajo voluntario. El botiquín se ubica generalmente en la casa de los promotores que tiene mejor manejo de técnicas diagnósticas, mayor experiencia y que viva cerca de otros promotores (porque la técnica de diagnóstico se aplica entre dos personas).

Se brinda a los pacientes consulta y diagnóstico por medio de la técnica bioenergética; la misma técnica les permite identificar el medicamento y dosis necesarios para la afección identificada. Muchas veces el tratamiento consiste en masajes, acupuntura u otras técnicas que las promotoras aplican. Como dice Francisca “no se trata solamente de vender el medicamento sino de identificar el padecimiento de la persona y curarla”.

Una persona que acude a la consulta recibe el servicio completo por un precio aproximado de C$ 40.00 (cuarenta Córdobas), equivalente a US$ 3.00 (tres dólares) más o menos. Este dinero es utilizado para mantener el inventario del medicamento procesado. Francisca al respecto dice: “nunca se deja de atender, si la persona no tiene dinero, puede pagar con especies... La situación es difícil, por eso aunque quisiéramos, no podríamos dar gratis la consulta porque hay que mantener la elaboración de plantas.... otras veces solo les recetamos porque ellas tienen sus plantas”; lo cual es posible gracias a la labor de promoción y educación de las promotoras, que ha impulsado que la mayoría de la población tengan plantas medicinales en sus casas, pero no siempre se les conocen todas sus virtudes.

Las causas más frecuentes de consulta diagnosticadas en éstas comunidades son: infección renal, cálculos renales, gastritis, vesícula, hígado, parásitos, nervios, estrés, circulación e hipertensión; ellas tienen la capacidad de resolver todos esos problemas. Según la  percepción de Francisca, las consultas por enfermedades diarreicas han disminuido en su comunidad porque las personas saben como prevenirlas y curarlas, gracias a la labor educativa realizada en la consulta y en todas las actividades que realizan.

El aspecto organizativo adquiere relevancia en la situación actual, cuando la crisis del Estado es más aguda y los servicios son más inaccesibles; de esto están conscientes las y los promotores comunitarios/as de salud, como dice Francisca, coordinadora de la Comisión Comunitaria de El Cacao “Nosotros somos un grupo comunitario y estamos para servir a la población, pero eso no quiere decir que vamos a resolver los problemas; quiere decir que podemos impulsar acciones, pero que todas y todos debemos trabajar... la población responde y trabaja, nos apoya en el procesamiento de medicamentos y participan en las jornadas que impulsamos”.

Existe una comisión en cada comunidad que se encarga de coordinar el trabajo, compuesta por cuatro personas: un responsable de la calidad del medicamento, otra de finanzas, una secretaria de actas y logística y una coordinadora. Estas se reúnen mensualmente para revisar la existencia y el estado del medicamento y programan actividades según las necesidades; se apoyan en un grupo de mujeres que    recolectan las plantas y las procesan para la elaboración de medicamentos.

Se cuenta con un espacio, a nivel municipal, en donde se juntan las 76 promotoras y promotores de las 21 comunidades, con el propósito de evaluar e intercambiar avances y dificultades. Aquí se planifican acciones y se toman decisiones estratégicas del trabajo de salud de manera integral. Este grupo ha logrado acumular un fondo generado por los botiquines de aproximadamente US$ 100 (cien dólares), que se alimenta con lo que venden en ferias y lo que recolectan de las consultas en las comunidades. Así surge la necesidad de elegir una comisión municipal encargada de administrarlos, la cual queda estructurada de la siguiente manera:

·         Un coordinador responsable de mercadeo y comercialización

·         Una tesorera encargada de llevar las cuentas del fondo de cada una de las comunidades.

·         Una responsable de la calidad del producto.

·         Un responsable de la compra de materia prima.

·         Una secretaria, quien lleva las actas.

Esta comisión es la responsable de administrar los fondos provenientes de los 15 botiquines para fortalecer el trabajo, desarrollar mayor autonomía y agilizar la compra de materia prima y la organización para la comercialización de los productos elaborados.

Actualmente se está trabajando en la consolidación de 15 botiquines y consultorios comunitarios. Las promotoras y promotores están capacitados/as para la preparación de jarabes, jabones, pomadas, plan- tas secas, mantenimiento a huertos de plantas medicinales; además ya tienen alguna experiencia en la venta y promoción de estos productos en ferias e intercambios de experiencias a nivel comunitario y fuera de la zona. La comunidad también hace su aporte participando en las campañas de salud como abatización, limpieza, desparacitación y charlas en las escuelas que impulsan las promotoras. La comunidad aporta en la preparación de los medicamentos. 

A través de la organización y las aciones en salud, las mujeres promotoras han crecido individual y colectivamente, desarrollado su participación en los diferentes espacios de toma de decisiones de la comunidad en el nivel municipio. A la vez, el conocimiento les ha facilitado una fuente de ingresos con la venta de plantas en pie, medicamentos elaborados artesanalmente y consultas brindadas dentro y fuera de su comunidad. Como dice Francisca “Ahora considero que tengo un oficio, una esperanza, tengo mis propios ingresos y puedo tomar decisiones sobre ese dinero. Siento que he crecido, que he tenido un desarrollo personal como mujer, y ya puedo decidir”.

El grupo de mujeres también ha hecho una labor de rescate del conocimiento en medicina natural. Se han recuperado muchas recetas que manejaban las abuelas, parteras y otros pobladores, que han sido utilizadas para curar y/o controlar enfermedades respiratorias, diarreicas, de la piel, infección en los riñones y artritis. Como resultado de esta experiencia se elaboró y editó el libro recetario “Las virtudes de las plantas medicinales”  que está siendo utilizado como manual de capacitación y difusión; también para sistematizar la experiencia de las promotoras.

Esta iniciativa no pretende estancarse en los logros obtenidos hasta ahora. Se continua buscando la autosostenibilidad, con el fin de ampliar la promoción de la medicina natural a través de la participación en ferias locales y nacionales; también en la ampliación de los botiquines, mediante la creación de farmacias populares de medicina natural, además de las elaboradas por ellas mismas y también otras que se cultivan en diversos lugares. Para esto cuentan con el apoyo de las comunidades y la experiencia adquirida en el manejo de las clínicas con los botiquines. 

Publicado en Enero 27 de 2003| Compartir
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